Salud

Hay que poner todo en la balanza

Según la Organización Mundial de la Salud, el sobrepeso y la obesidad infantil constituyen uno de los principales problemas de salud pública del siglo XXI. Se calcula que la obesidad infantil se ha casi triplicado en los últimos treinta años.
miércoles, 22 de julio de 2015 · 12:51

La Organización Mundial de la Salud define sobrepeso y obesidad como una acumulación anormal o excesiva de grasa que puede ser perjudicial para la salud. Durante la niñez, la obesidad puede producir distintas complicaciones como dificultad respiratoria, fracturas, enfermedades cardiovasculares, diabetes tipo 2 y trastornos psicológicos.La obesidad tiene una gran repercusión sobre el desarrollo psicológico y la adaptación social del niño, las personas afectas de obesidad no están bien consideradas en la sociedad y, de hecho, en los medios de comunicación, los niños y adultos obesos son utilizados para desempeñar un personaje cómico, tropezón y glotón. Hacia los 7 años de edad el niño aprende las normas de atracción cultural y según estas escoge a sus amigos principalmente guiados por sus características físicas. La obesidad les hace ser rechazados, desarrollar baja autoestima y dificultades para lograr amistades. Esto les conduce a aislarse socialmente y a parecer depresión con más frecuencia que otros niños. Se convierten en niños menos activos y tienden a refugiarse en la comida, agravando y perpetuando su obesidad.

Clasificación de la obesidad

Hiperplástica:Se caracteriza por al aumento del número de células adiposas.

Hipertrófica:Aumento del volumen de los adipocitos.

Primaria:En función de los aspectos etiológicos la obesidad primaria representa un desequilibrio entre la ingestión de alimentos y el gasto energético.

Secundaria:En función de los aspectos etiológicos la obesidad secundaria se deriva como consecuencia de determinadas enfermedades que provocan un aumento de la grasa corporal.

La OMS estima que el número de lactantes y niños con sobrepeso aumentará a 70 millones en 2025. A su vez, los niños con exceso de peso tienen mayores probabilidades de seguir siendo obesos en la edad adulta. A partir de un estudio sistemático realizado en 2014, la prevalencia estimada de sobrepeso y obesidad en niños de América Latina en edad pre-escolar (menores de 5 años) es de 7,1 por ciento. En escolares -5 a 11 años- es del 18,9 por ciento al 36,9 por ciento y en adolescentes -12 a 19 años- es del 16,6 por ciento al 35,8 por ciento. Del20 por ciento al 25 por ciento del total de la población de niños y adolescentes de América Latina tiene sobrepeso y obesidad. Es decir, uno de cada cuatro niños y adolescentes de América Latina.

Hasta hace algunos años el sobrepeso y la obesidad eran percibidos como un problema de los países desarrollados. En la actualidad este escenario ha cambiado radicalmente y la epidemia se ha extendido a una velocidad alarmante a los países de bajos y medianos ingresos, particularmente en las grandes ciudades. Hoy existen en el mundo alrededor decuarenta y dos millones de niños y niñas con sobrepeso, de los cuales más del ochenta por ciento viven en países en desarrollo.

Según datos de 2010 de la Base de Datos Global sobre Crecimiento Infantil y Malnutrición de la OMS,Argentina presenta el mayor porcentaje de obesidad infantil en niños y niñas menores de cinco años en la región de América Latina con un 7,3 por ciento de prevalencia. Además, según laEncuesta Mundial de Salud Escolarrealizada en Argentina en 2012 a adolescentes de trece a quince años, en los últimos cinco años, aumentó el sobrepeso del 24,5 por ciento al 28,6 por ciento y la obesidad pasó del 4,4 por ciento al 5,9 por ciento.

Otros datos de relevancia indican que:

Solo el 17,6 por ciento de los encuestados consume cinco porciones diarias de frutas y verduras

La mitad de los estudiantes consume dos o más bebidas azucaradas por día

Solo en uno de cada cuatro escuelas se ofrecen frutas y verduras en los kioscos y ocho de cada diez escuelas ofrecen bebidas azucaradas

En este contexto, para luchar contra la epidemia de obesidad infantil y sus enfermedades asociadas, la responsabilidad individual no es suficiente. El papel de los gobiernos es fundamental, y por ello deberían:

Asumir un compromiso político sostenido en el diseño y adopción de políticas para reducir la obesidad infantil

Implementar políticas para garantizar a toda la población el acceso a alimentos saludables y disminuir el consumo de alimentos no saludables

Implementar políticas para que todos los sectores sociales puedan tener acceso a la actividad física periódica

Involucrar a múltiples actores -organismos internacionales y nacionales, la sociedad civil y las empresas privadas- pero en un marco que evite caer en conflictos de interés que atenten contra el desarrollo de las políticas públicas eficaces.

Avisos Publicitarios como centro de la polémica

Pensando en el fuerteimpacto sobre la mente de las personasy, especialmente, sobre su inconsciente, UNICEF hizo un llamado a los gobiernos, empresas y sociedad civil a trabajar juntos para mejorar las prácticas publicitarias dirigidas a niñas, niños y adolescentes, en el marco de la presentación del estudio exploratorio "Promoción y publicidad de alimentos y bebidas no saludables dirigida a niños en América Latina y el Caribe". Este tipo de publicidad vulnera principalmente su derecho a disfrutar de un buen estado de salud,tal y como lo establece el artículo 24 de la Convención sobre los Derechos del Niño.

El informe fue impulsado por UNICEF en colaboración con el Instituto de Nutrición de Centro América y Panamá –INCAP-, que se hace público en la ciudad de San José, Costa Rica. El documento revela que lapromoción y publicidad de alimentos y bebidas no saludablesdirigidas a niños y adolescentes, a través de las redes sociales y en los centros educativos, influencian elconsumo de productosque puedenocasionar obesidad infantily enfermedades crónicas no transmisibles en la edad adulta.

De forma alarmante, elsobrepeso y la obesidadse extienden como una pandemia en América Latina y el Caribe. Según datos recientes publicados por la revista médica The Lancet, cerca de 4 millones de niños en edad preescolar y al menos16 millones de adolescentesen la región sufren deobesidad y sobrepeso, es decir, el 10% de la población menor de 18 años.

La educación alimentaria desde los primeros años de la escolaridad constituye una estrategia fundamental para promover actitudes y hábitos saludables que luego se trasladarán a la vida adulta. Es por eso que el gran desafío de los padres es decidir qué comerán sus hijos durante las horas que permanecen en la escuela.

"Las viandas no pueden ser una zona liberada: hay que dedicarse y pensarlas con criterio nutritivo y variedad. Y en ese sentido, el desayuno es una herramienta fundamental de nutrición y energía para comenzar el día. El desayuno aporta la glucosa necesaria para un eficaz funcionamiento delcerebroy permite que el niño mantenga la atención en clase” expresa el doctor Oscar Guichet, médico especialista en clínica pediátrica.

Lo más importante es que se realicen por lo menos las cuatro comidas principalesy alguna colación -no más de dos- durante el recreo. Además, el desayuno debe ser completo, ya que está relacionado con un mejor rendimiento.

El problema que se le presenta a cualquier padre surge a la hora de tener que fijar un límite cuando el niño quiere consumir alimentos o bebidas que le provocan placer. Guichet aconseja "limitar el consumo de golosinas y productos industrializados, como las gaseosas y los jugos y evitar elegirlos como "premio" de alguna situación. Es mejor acostumbrar a que el niño lleve una banana o una manzana como colación, dejando las golosinas o galletitas dulces para otro momento. Los padres deben evitar llevar a los chicos a un kiosco como paseo.Hay otras actividades recreativas y sanas, como el teatro, cine o compartir algún deporte junto a ellos, que aconseja de manera muy convenientecocinar las preparaciones en horno, parrilla o plancha, disminuyendo de esta forma la frecuencia de frituras en sus comidas".

Una mala alimentación no sólo influirá en el peso, sino en trastornos que el día de mañana provocarán graves problemas de salud.

Ideas y opciones saludables para incluir en las viandas:

-Tarta individual de verduras con ensalada de tomate y huevo duro (controlar que el huevo quede bien cocido)

-Milanesa de pollo o carne con ensalada multicolor

-Ensalada jardinera (papa, zanahoria, arvejas) con tomate, huevo duro y atún al natural

-Ensalada verde con tomates cherry y trozos de pollo

-Empanadas caseras de verdura, carne o pollo

-Hamburguesas caseras con arroz

-Salpicón de atún, arroz, tomate, arvejas y zanahoria, cortado en cubitos chicos.

-Tomates rellenos con atún y una cucharadita de mayonesa light

-Ensalada fría de repollo rojo, zanahoria rallada, cebollita de verdeo y fideos multicolores tirabuzón

-Ensalada de hojas verdes, hongos frescos y aceitunas negras con trozos de jamón desgrasado, queso muzzarella y pollo

-Wok de verduras con trozos de cerdo

-Bifecitos de carne a la criolla con tomate y rodajas de palta

-Tomate, remolacha rallada, zanahoria, choclo y arroz con semillas de sésamo

-Lentejas frías con tomate, cebollita, morrón fresco y huevo duro

-Ensalada de papa, huevo duro y salchichas cortadas en cubitos con una cucharadita de mostaza

Para el postre, se puede agregar alguna fruta fresca (bien lavada), frutas varias cortadas en cubos o ensalada de frutas. Otra opción puede ser gelatina con trozos de frutas adentro, como por ejemplo manzana, pera o banana. Y, para evitar la deshidratación en los niños, suficiente agua o jugos naturales sin azúcar.

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