SALUD

La felicidad come frutas y verduras

Entrevista al hombre que ayuda hace cincuenta años a que mantengamos una vida más sana.
jueves, 03 de septiembre de 2015 · 16:58

El doctor Alberto Everardo Julio Cormillot nació en el año 1938, en la ciudad de Buenos Aires. De su historia no se ha dado mucho a conocer sólo de sus estudios médicos, de su avance increíble en la medicina y sus emprendimientos en el mismo mundo.

                Con su larga trayectoria, creó y dirige múltiples organizaciones como la Clínica de Nutrición y Salud, Dieta Club (grupos profesionales para adelgazar) y Fundación ALCO (grupos de autoayuda), que trabajan en gran parte de Argentina y otros países.

                Fundó el Instituto Argentino de Alimentos y Nutrición (IAAN) donde asesora a industrias alimentarias para el desarrollo de productos dietéticos. Fundó también la carrera de nivel universitaria de "Instructor en Salud, Alimentación y Actividad Física”.

                Escribió más de 50 libros y siete colecciones de fascículos. Dirige la revista Vivir Mejor, nombre que también llevó el programa de TV de condujo durante muchos años. Condujo el panel de profesionales del ciclo Cuestión de Peso, emitido por Canal 13 que tuvo un protagonismo importante en la sanción de la ley que reconoce a la obesidad como una enfermedad.

                Cormillot es miembro de diferentes sociedades científicas nacionales e internacionales ha publicado y presentado él mismo cerca de cien trabajos científicos en revistas y congresos internacionales y se complementa a su faceta de escritor los cuarenta libros que hablan ,como no podía ser de otra manera ,de salud.

                Cabe destacar que además de su experiencia como especialista de la salud, también fue diputado nacional, ministro de Acción Social en la provincia de Buenos Aires y secretario de Calidad de Vida de la Ciudad de Buenos Aires.

               

 ¿Cómo decidió estudiar medicina?

Me recibí para no tener que aguantar más a mi madre. Cuando terminé el secundario estuve tres años dando vueltas. Fui extra de cine en algunas películas, quería hacer otras cosas. Pero mi vieja me hinchó tanto que terminé dando las 27 materias que debía en la universidad en 14 meses.

 

¿Cómo fue que la comida se convirtió en el centro de su vida?

Tiempo antes de recibirme de médico clínico. En ese momento me di cuenta que quería dedicarme de lleno a la obesidad y a concientizar sobre la alimentación. Entonces busque la forma de ayudar y llegar a la mayor cantidad de gente posible de una manera amigable y con un mensaje de salud que creía era el correcto.

 

¿Por eso decidió convertirse en una persona mediática?

Si. Me considero un traductor. Y por eso busco informarme todo el tiempo, estar actualizado, soy una máquina de estudiar y corregir, puedo pasarme horas leyendo. Siempre estoy tratando de mejorar para que mi mensaje pueda llegar a la mayor cantidad de gente. Y cuando atiendo, me preocupo por saber bien qué es lo que le pasa al paciente: a todos no les pasa lo mismo, ni tienen los mismos miedos, no se puede poner piloto automático y dar siempre las mismas respuestas. Lo más fácil del mundo es recetar sin tener en cuenta si el paciente puede o no hacerlo pero yo no trabajo así.

 

¿Los argentinos comemos bien?

No. Todo lo contrario. Por eso una de cada cuatro mujeres tiene colesterol; una de cada cinco tiene anemia; el 30% de la población es hipertensa; hay un gran porcentaje de obesos, y otros tantos diabéticos. Y esto se debe a que se instaló el consumo de grasas, hidratos de carbono, sal y se alteró un centro de regulación del peso.  Hay que aprender a convivir con las tentaciones, pero disminuyen dándose gustos, permitidos; pero no se debe abusar. ¿Cuántos gustitos se puede dar uno por semana? Lo que te diga la balanza porque la única prioridad es la balanza.

 

¿De qué depende que haya tantos argentinos que no se alimenten bien?

Se debe en gran medida al Estado, a los medios de comunicación, la escuela, etc. La comunicación interpersonal se reduce cada vez más a una PC; la gente ya no se reúne tanto como antes por eso se  favorece el sedentarismo; la gente engorda mucho más.

 

¿Hay algún estado ánimo qué favorezca a mantenerse gordo?

Si bien no es estrictamente necesario que se esté deprimido o mal de ánimo para estar gordo en algunos casos tiene que ver. Es importante el estado de ánimo para comenzar una dieta, porque nos ayuda a salir más rápido de la gordura. Ninguna persona puede vivir bien si tiene sobrepeso, hay muchas actividades que se dejan de hacer. Hay un montón de cosas que hace la gente que la gente con sobrepeso no puede hacer.

Aunque nieguen todas estas circunstancias hay una voz interna que dice que uno no está bien, ya que no se está viviendo de acuerdo a las posibilidades.

 

¿La buena alimentación puede contribuir a estar bien de ánimo?

SI. Una persona con falta de hierro no puede tener buen ánimo porque no tiene fuerza. Si estas mal alimentado, no desayunas, si estás con hambre, si llevas una alimentación irregular, si te llenas de cafeína o consumís muchos azúcares o mucha grasa; eso limita el funcionamiento cerebral. Si llevas una alimentación más balanceada; es decir con menos grasa, menos harina, más fruta y verdura, una medida limitada de alcohol y poca sal, porque endurece las arterias; con seguridad tendrás mejor ánimo. Obviamente que no es lo único que puede mejorar el ánimo; pero influye y ayuda.

 

¿Cuándo empezó a rondar en su cabeza la Ley de Obesidad?

Entre 1987-1988 presente la primera iniciativa. Para mí fue una gran satisfacción y me sentí muy conforme cuando en el 2008 se aprobó la Ley de Obesidad. Aún falta mucho porque si bien fue aprobada la ley aun no se implementó como corresponde, lo que hace que represente una dificultad eso para seguir avanzando.

 

¿Cómo toma ser uno de los médicos más influyentes del país?

Es algo muy grato pero al mismo tiempo es una responsabilidad por eso todo el tiempo busco instruirme.

 

¿Qué fue lo más importante desde tus comienzos hasta ahora?

Ganarme la confianza de la gente y por otro lado haber instalado que la obesidad es  una enfermedad crónica que debe ser tratada. De todas formas, creo que lo importante es entender que bajar de peso es un proceso y no un acto y creo haber transmitido bien ese mensaje.

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