Echeverría- Sociedad

El Jardín 903 de Monte Grande celebró sus 50 años

En el acto, estuvieron presentes distintos profesionales que trabajaron en la institución junto al plantel actual. Se sumaron funcionarios locales, padres, egresados y los alumnos.

El Jardín 903 de Monte Grande celebró sus 50 años
El Diario Sur

El Jardín N°903 fue uno delos primeros que se radicó en Monte Grande. La historia entre esas paredesempezó de a poco, gracias a la vocación de los profesionales y de los pobladoresde las zonas aledañas que tenían una meta fija: el acceso de sus hijos a laeducación de nivel inicial. El objetivo no sólo se cumplió sino que incluso seextendió y varias generaciones de familias echeverrianas celebran juntas elprogreso de la institución educativa.

La Directora del Jardín,Gladys Mercado, mencionó que, para la ocasión, realizaron una celebraciónespecial de la que formó parte la comunidad de Esteban Echeverría. "Fue un actoformal en donde vinieron las autoridades del distrito, la secretaria delgobierno, consejeros escolares, inspectores del nivel y docentes de lainstitución que formaron parte de la historia”, describió.

"Hicimos elreconocimiento a todas estas personas invitadas, los incluimos en la producciónde un video en una de las aulas. Además, montamos una exposición de losinmigrantes portugueses, españoles, uruguayos, italianos y argentinos”, relató.En la localidad habitan muchas personas provenientes de estas nacionalidades. "Ellosfueron los primeros colaboradores del establecimiento”, recordó.

Entre las personalidadesque participaron de la celebración, se presentaron: la primera portera, miembrosde la primera cooperadora, maestras y egresados. A ellos se sumaron loseducadores y las familias de aquellosnenes que en la actualidad cursan en el nivel inicial.

Como cierre de estefestejo, todos los presentes entonaron "Una canción de despedida”, que fuecompuesta especialmente para este aniversario por el músico, autor y compositorPaz Martínez, padre de dos ex alumnas.

La institución se originógracias a que los presidentes de la cooperadora y la Directora del Colegio N°16impulsaron la construcción de aulas para estudios preescolares. Ese terrenopertenecía a la escuela pero fue cedido con el fin de que se creara un nuevoespacio para los más chiquitos.

También se añadió laimpronta de los padres vecinos. "Traían ladrillos de su casa para laconstrucción de las aulas. Una vecina, por una ventanita, les pasaba algúnelemento que necesitaban para la merienda y la cocinita era un lugar muychiquitito, justo donde ahora tenemos un depósito”, explicó la Directora. Conel tiempo, se fueron anexando salas y se pudo albergar a un mayor número dealumnos.

"Lo importante y lo máslindo de aquella época era que estas familias de inmigrantes veían la necesidadde que sus hijos tuvieran un lugar donde hacer el jardín”, mencionó. Con elcorrer del tiempo, esas ganas se fueron desperdigando entre las personas que serelacionaron con el establecimiento. Al igual que en el principio, la gentecontinúa ayudando al jardín cada vez que es necesario. "Eso es lo lindo de lasinstituciones educativas, porque cuando hay un proyecto en común, todo el mundoparticipa y se mueve en pos de ese sueño”, concluyó Gladys Mercado.