Echeverría- Sociedad

El Jardín 903 de Monte Grande celebró sus 50 años

En el acto, estuvieron presentes distintos profesionales que trabajaron en la institución junto al plantel actual. Se sumaron funcionarios locales, padres, egresados y los alumnos.
jueves, 30 de octubre de 2014 · 00:00

El Jardín Nº903 fue uno de los primeros que se radicó en Monte Grande. La historia entre esas paredes empezó de a poco, gracias a la vocación de los profesionales y de los pobladores de las zonas aledañas que tenían una meta fija: el acceso de sus hijos a la educación de nivel inicial. El objetivo no sólo se cumplió sino que incluso se extendió y varias generaciones de familias echeverrianas celebran juntas el progreso de la institución educativa.

La Directora del Jardín, Gladys Mercado, mencionó que, para la ocasión, realizaron una celebración especial de la que formó parte la comunidad de Esteban Echeverría. "Fue un acto formal en donde vinieron las autoridades del distrito, la secretaria del gobierno, consejeros escolares, inspectores del nivel y docentes de la institución que formaron parte de la historia”, describió.

"Hicimos el reconocimiento a todas estas personas invitadas, los incluimos en la producción de un video en una de las aulas. Además, montamos una exposición de los inmigrantes portugueses, españoles, uruguayos, italianos y argentinos”, relató. En la localidad habitan muchas personas provenientes de estas nacionalidades. "Ellos fueron los primeros colaboradores del establecimiento”, recordó.

Entre las personalidades que participaron de la celebración, se presentaron: la primera portera, miembros de la primera cooperadora, maestras y egresados. A ellos se sumaron los educadores y las familias de aquellos nenes que en la actualidad cursan en el nivel inicial.

Como cierre de este festejo, todos los presentes entonaron "Una canción de despedida”, que fue compuesta especialmente para este aniversario por el músico, autor y compositor Paz Martínez, padre de dos ex alumnas.

La institución se originó gracias a que los presidentes de la cooperadora y la Directora del Colegio Nº16 impulsaron la construcción de aulas para estudios preescolares. Ese terreno pertenecía a la escuela pero fue cedido con el fin de que se creara un nuevo espacio para los más chiquitos.

También se añadió la impronta de los padres vecinos. "Traían ladrillos de su casa para la construcción de las aulas. Una vecina, por una ventanita, les pasaba algún elemento que necesitaban para la merienda y la cocinita era un lugar muy chiquitito, justo donde ahora tenemos un depósito”, explicó la Directora. Con el tiempo, se fueron anexando salas y se pudo albergar a un mayor número de alumnos.

 

 

"Lo importante y lo más lindo de aquella época era que estas familias de inmigrantes veían la necesidad de que sus hijos tuvieran un lugar donde hacer el jardín”, mencionó. Con el correr del tiempo, esas ganas se fueron desperdigando entre las personas que se relacionaron con el establecimiento. Al igual que en el principio, la gente continúa ayudando al jardín cada vez que es necesario. "Eso es lo lindo de las instituciones educativas, porque cuando hay un proyecto en común, todo el mundo participa y se mueve en pos de ese sueño”, concluyó Gladys Mercado.

 

 

 

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