ECHEVERRÍA - SOCIEDAD

La ciudad de Monte Grande festejó su boda de oro

La ciudad cabecera del partido de Esteban Echeverría cumplió 50 años de su creación pero la historia de su territorio se remonta mucho más allá, cuando todavía no poseía un nombre y era tan sólo un pueblo.
jueves, 11 de diciembre de 2014 · 10:34

Fue una disposición la que, un 8 de diciembre de 1964, elevó el rango del pueblo de Monte Grande al de ciudad, siendo ya la cabecera del partido de Esteban Echeverría. La ley Provincial N° 6857 formuló en términos legales algo que estaba aconteciendo desde hacía tiempo: el crecimiento de la zona y el cambio estructural de la misma.

Ubicados en la Plaza mitre, frente a la Parroquia Inmaculada Concepción, ambo símbolos de la ciudad desde sus inicios, el jefe municipal, Fernando Gray, junto con el párroco Monseñor Roberto González Raeta, celebraron el aniversario y el Día de la Virgen.

Monte Grande como ciudad cumplió 50 años pero su historia se remonta a la época de los caciques y los indios, con una identidad cultural y unas raíces muy marcadas. Pedro Campomar Rotger, vecino echeverriano de toda la vida, dedicó sus días a estudiar e investigar al respecto, creando un minucioso archivo del distrito y, en especial, de su ciudad cabecera.

Para encontrar el origen del nombre de esta ciudad que cumplió 50 años tenemos que remontarnos a los años 1630, cuando todavía no existía siquiera como pueblo. Cuando, después de la huida de los indios autóctonos de la región, el rey de España envió gente a Buenos Aires para poblarlo, llegó don Pedro Gutierrez, un capitán español, que junto a sus hijos Juan y Diego Gutierrez Guzman recibieron las chacras que ocupaban lo que hoy es la localidad.

"El capitán Gutierrez se casó con una señora que se llamaba doña Mayor Humanes de Molina, cuando ella ve la estanca inmensa de su marido y sus hijos dice: ‘esto, por donde lo veas es grande’, era todo bosque de calas, sina sina y espinitas”, recuerda el historiador Campomar; "y dice Humanes de Molina: ‘es todo monte’ y ella es la que coloca el nombre a su estancia familiar con el nombre de ‘el monte grande’, en 1630. Después, los fundadores tienen la feliz idea de respetar los nombres y entonces al pueblo que fundan, con 74 manzanas céntricas, 54 quintas y 36 chacras que son las de la periferia, le ponen el Monte Grande”.

Es finalmente en 1889 en que nace Monte Grande como pueblo, cuando se funda su estación de ferrocarril que permite su fácil conexión con otras localidades de la zona y traza una vía para el crecimiento económico. Más tarde en 1905 se funda la Parroquia Inmaculada Concepción y en 1908 el primer edificio municipal en la esquina del Boulevard La Plata, hoy Nuestras Malvinas, y Boulevard Máximo Paz, actualmente Dolores Ocantos.

De un tiempo a esta parte, Monte Grande dio un "gran cambio como del día a la noche”, afirma Campomar, quien nació, creció y vivió toda su vida en dicha ciudad. "Los terrenos se vendían a 0,10 centavos la vara cuadrada, que era entre 70 u 80 centímetros cuadrados. Existía, para comprar, la libreta negra. Como todos en el barrio nos conocíamos, todas las familias, vos ibas y comprabas al fiado, te anotaban en la libreta a pagar a fin de mes, te dejaba respirar. Si vos no podías cubrir la suma te la pasaban al mes siguiente, así la gente podía comer”, comenta al comparar los viejos tiempos en el almacén de "Angelito” con el momento actual.

Del pueblo a la ciudad y a través de los años, Monte Grande realizó un cambio drástico. La modernidad llegó con los altos edificios, la población de la periferia, una gran densidad demográfica.

"Echeverría se manejaba, cuando yo era chico, muy bien cuando toda el área tenía 50 mil habitantes. Fue un tiempo en que nos conocíamos todos, todas las familias se conocían. Es muy distinto gobernar como intendente una población en 390 km cuadrados que tenía el distrito con 50 mil habitantes que con 300 mil”, comentó Campomar al repasar los cambios en la sociedad.

Tras 125 años como pueblo y 50 como ciudad, Monte Grande no deja de crecer día a día, festejando su identidad y sin olvidar a los fundadores, que no sólo están presentes en los nombres de las calles, plazas e instituciones sino que son parte constante de la memoria colectiva de todos los echeverrianos.

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