El 5 de marzo de 2012,por Decreto 309/2012 del Poder Ejecutivo Nacional, se establece el cambio dedenominación de la Base Jubany, por Base Carlini, nombre que surge delcientífico Dr. Alejandro Ricardo CARLINI. La zona estáconformada por una serie de lomadas cuya altura no excede los 60 metros sobre el niveldel mar, donde se destaca el cerro denominado Tres Hermanos de edad terciariainferior, con una altura de 190metros.
Las instalaciones están sobre unterreno compuesto principalmente de basaltos augíticos, materiales detríticos,sedimentos fluvio-glaciales y zonas de playa cuyos sedimentos arenosos sueltosde color oscuro -en su mayor parte de origen volcánico- cubren toda el áreacostera.
La productividad de sus aguas medidaspor la riqueza en fitoplancton es muy alta, lo cual permite una granproliferación de zooplancton que se nutre de él y que a su vez sirve dealimento para peces. Por todos los factores mencionados, la Base permite ainvestigadores de distintas áreas desarrollar sus planes, en las disciplinas delas ciencias naturales, principalmente de carácter biológico.
Desde el27 de febrero de este año, Matías Barraza oriundo del Barrio Malvinas de MonteGrande se encuentra en la Base Científica Carlini. Allí se desempeña como EnlaceLogístico de la Dirección Nacional del Antártico.
Lafunción del Enlace es proveer de materiales y herramientas al personal querealiza las actividades logísticas de la Base-Ejército Argentino, Fuerza Aéreay Perfectura-, y también alos científicos. "Un día en Base Carlini es levantarse a las 8 de la mañana yluego del desayuno voy a mi puesto de trabajo que es el depósito polar, mequedo recibiendo al personal de la dotación que van a buscar herramientas omateriales para realizar el trabajo de la mantención de la base también realizórequerimientos y demás necesidades e informesa la jefatura que se encuentra en Buenos Aires.
Las basesantárticas son todas civiles y el personal de las fuerzas armadas apostado enese lugar es solo como apoyo científico, no se permite que haya personalmilitar armado, solo están para realizar las actividades logísticas.
Desdejunio del 2014, Matías estuvo trabajando en el Depósito Polar de Buenos Airesque se encuentra en el puerto, participó de la campaña antártica de verano enBuenos Aires, preparando las cargas con víveres para la supervivencia de lasdotaciones que se encuentran durante todo el año. El trabajo fuerte se realizaen verano ya que pueden ingresar los barcos sin problemas de quedar estancadospor el congelamiento.
"Un díadejé mi curriculum en la web de la Dirección Nacional del Antártico cuando estabatomando gente. Yo ingresé junto con un grupo de chicos de la escuela N° 9"Héroes de Malvinas de Lomas de Zamora. Ellos ingresaron por medio de unprograma de inclusión que lleva adelante el director Mariano Memolli, en elcual se eligió a los mejores promedios de ese colegio para que puedan trabajardentro del la Dirección Nacional del Antártico relata sobre sus comienzos.
"Yo tuvela particularidad de haber venido por primera vez y quedarme varios meses, casisiempre los que venimos por primera vez a Antártida se lo deja un máximo de dosmeses para ver si se adapta al lugar, aislamiento, la distancia; pero en marzotuve la propuesta de quedarme como enlace logístico ya que quien iba a venir aocupar ese lugar no pudo venir, luego en junio me enviaron otro relevo, quetampoco pudo llegar por malas condiciones climáticas, entonces formalmente mepropusieron, debido a la buena adaptación que tuve con mis compañeros de dotacióny en el desempeño laboral, que me quede hasta diciembre.
Dentro deeste maravilloso momento que vive en la Base Carlini, entra en juego elcomponente familiar y la distancia. Situación que Matías supo adaptarseteniendo en cuenta que "Uno extraña más cuando se pasa algún momento difícil ya decir verdad no tuve muchos malos momentos ya que se generó un muy buenequipo de trabajo en el que uno se puede apoyar. Además por medio de lastecnologías uno está en contacto permanente, vía llamadas, redes sociales,whatsapp y demás herramientas de comunicación que tenemos gracias alfuncionamiento del satélite Arsat 1 que nos posibilita contar con wifi en todala base.
Conrespecto a lo que representa esta experiencia única en su vida dice que es "Unprivilegio muy grande poder estar en este lugar donde de 40 millones soloseremos máximo 200 los argentinos que estamos en Antártida Argentina alservicio de la patria. Estar aprendiendo día a día con personal tan profesionaly preparado como lo son el personal de nuestras fuerzas es algo muy bueno. El estar en contacto connuestros científicos, conviviendo a diario con ellos es algo que jamás en mivida imaginé. Vengo de una familia humilde y mi primer vuelo en avión fue en unHércules de Fuerza Aérea con destino a Río Gallegos para luego cruzar a BaseMarambio y de ahí llegar a la base científica Carlini, también acá conocí porprimera vez la nieve. Es una experiencia inolvidable en muchos sentidos.






