ECHEVERRÍA INDUSTRIAL

Fabrican porcelana, hacen la luz

En 1938, Leopoldo Armanino, fundó la que es hoy la empresa más antigua del Distrito. Como en otros casos, pasó a manos de su hijo y en la actualidad es gestionada por sus tres nietos; el típico emprendimiento familiar que crece a través de la constancia y el esfuerzo, hasta estos ciento cincuenta empleados a la fecha. Otro ejemplo de evolución
martes, 24 de noviembre de 2015 · 11:22

FAPA fue fundada en 1938 por el Profesor Don Leopoldo Armanino y su hermano Aquiles, quienes con un gran espíritu de trabajo emprendieron la tarea de construir esta empresa dedicada a la fabricación de aisladores de porcelana y descargadores de sobretensión.

 

En un comienzo esta compañía se dedicó a fabricar vajilla pero más tarde, sus dueños, se dieron cuenta pero poco tiempo después se dieron cuenta que debían volcarse a la parte eléctrica. "Tanto mi padre como mi tío se volcaron a trabajar con la cerámica y la porcelana porque estudiaron en la Universidad de Bellas Artes, entonces producir con estos materiales era un hecho casi artístico” cuenta Leopoldo Armanino, hijo y sobrino de los fundadores de Fapa y actualmente accionista principal de la empresa.

 

La compañía fue pionera en el rubro y sus dueños eligieron Esteban Echeverría porque vieron en el municipio el lugar propicio para asentar su instalación, además que el dinero que los hermanos habían logrado juntar les permitía comprar la manzana ubicada en la calle Pellegrini. ”Fue un comienzo sacrificado y humilde debido a que era un emprendimiento familiar, arrancaron con un galpón y pequeños hornos, pero la perseverancia hizo que la empresa creciera hasta ser lo que es hoy día”.

 

La Segunda Guerra mundial marcó un hito en la empresa. Los Armanino percibieron que era el momento de adaptar sus instalaciones para una producción seriada de aisladores con el firme propósito de hacer un producto de alta calidad que lograra imponerse y eliminar la dependencia del exterior. Y lo lograron; la empresa se expandió de forma acelerada y llegó a disponer de más de trescientos trabajadores.

 

Los años pasaron y la empresa continuo por el camino del crecimiento y la innovación, de tal manera que en el año 54 construyen el primer y más grande Laboratorio de Ensayos de Alta Tensión de América Latina con capacidad en valores de impulso de hasta 1.100.000 voltios. Vendría, luego, un período de gran crecimiento acompañando el desarrollo de los años 60 y 70 con el vigoroso empuje de una burguesía industrial Nacional que fue el motor del desarrollo argentino. Durante ese lapso estuvo presente en la mayoría de las grandes obras de Transmisión de Energía como ser las primeras Nihuil I y II, Atucha, las líneas de 132 y 220 kV y la gran mayoría de las líneas de Agua y Energía Eléctrica del país.

 

Los tiempos que vinieron después no fueron tan agradables, ”La época difícil del país y para la empresa vino con el gobierno militar y la presidencia de Menem donde no pudimos crecer. En el año 87-88 tuvimos una gran expansión y luego volvimos a decaer, ya que la apertura de los mercados y la llegada de productos extranjeros hacían que nuestra expansión cayera considerablemente. En 1991 tuvimos una gran crisis y en el 93 nos presentamos a concurso de acreedores pero pudimos sobre ponernos y salir adelante. Hoy la empresa está saneada”.

 

FAPA cuenta con una planta en Monte Grande de unos 27.000 m2 en donde trabajan ciento cincuenta empleados, entre operarios, técnicos e ingenieros; además tiene un sucursal en Chubut. "En el sur contamos con otra planta que ocupa quince mil hectáreas y cuarenta yacimientos de caolín y arcilla que sirven para la fabricación de la porcelana .Allí se produce la materia prima, se embolsa y luego se lo traslada hasta aquí, a la sucursal de Buenos Aires”.

Por otro lado, esta fábrica cuenta con una cantera proveedora de feldespato en La Rioja que los provee de los elementos necesarios para la producción de FAPA. El hecho de obtener los minerales básicos de yacimientos propios, le otorga a esta compañía el carácter de empresa integrada con óptimas perspectivas de crecimiento.

 

Esta compañía es líder en el mercado y sirve a todas las empresas y reparticiones proveedoras de energía del país, en forma directa o a través de firmas contratistas de obras públicas. "Trabajamos con empresas como Edesur, Edenor, Transener. Además, en estos momentos estamos trabajando en la electrificación que la línea Roca está haciendo de su línea”.

Gracias a la determinación de su directorio y al trabajo mancomunado de profesionales, técnicos y operarios especializados FAPA produce resultados que enorgullecen a una industria de nacional.

 

La experiencia de  casi 80 años y el constante desarrollo tecnológico son los fundamentos básicos de FAPA en la búsqueda de su permanente superación. Pero hay algo que lo distingue del resto de las empresas y es el hecho de que pueda adaptarse a todas las situaciones, a los tiempos difíciles y a las épocas de bonanza.  Ese poder de adaptabilidad se debe a que atrás de FAPA hay una gran familia, tres generaciones que trabajan día a día para que la empresa ocupe el lugar que ocupa en la escena nacional.

 

"Estamos próximos a cumplir ocho décadas, no es algo muy común pero nuestro objetivo sin duda alguna es llegar a los cien años, y estamos seguros de que eso va a ocurrir” concluye Leopoldo Armanino. 

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