Dafne Ramírez tenía dos años y siete meses, soñaba con ser modelo, legustaba bailar, cantar y quería conocer Disneyjunto a sus abuelos. Esperaba con ansias su cumpleaños numero tres para despuésarrancar el jardín. Su mamá Jennifer Campusano la recuerda con dolor ynostalgia, "Mi hija era la alegría de la casa.
Sandra Vera atravesaba un momento de la vida sin mayorespreocupaciones, le gusta salir a comer y compartir momentos con su esposo yfamilia. Tenía cuarenta y nueve años y una vida llena de proyectos.
Dafne y Sandra no se conocían pero tuvieron algo en común: ambasfallecieron en el hospital Santamarina de Monte Grande. Las dos familias acusana esa institución de mala praxis y abandono de persona, reclaman justicia ysalen a desmentir los rumores que los acusan de golpear a la doctora StellaMaris Gilabert, quien trabaja en dicho hospital.
Jennifer cuenta que su hija ingresó al Santamarina el día 29 de julio porquepresentaba un cuadro de tos que hacía que se agitara. "Primero me informaron quele iban a dar el alta porque la nena estaba bien, y a los pocos minutos medijeron que no se podía ir porque la mi hija estaba obstruida por lo cualrecién iba a poder retirarse el díalunes 3 de agosto.
En esos cinco días, la madre de la nena, fue la encargada de cuidarlay prestarle atención, "Si la hubieran atendido como corresponde, se podríahaber detectado mucho tiempo antes que tenía Dafne.
"El día en que la nena teníaque salir del Santamarina con laautorización de los médicos, detectaron que tenía líquido y una mancha en elpulmón producto de una neumonía, que contrajo por un virus en el hospital. En ese momento leavisan a la familia que la debíaingresar a quirófano para poder hacerle un drenaje y luego trasladarla a otro hospitaldebido a que no contaban con especialidades pediátricas, lo cual dificultaba laatención de la niña. "Yo pregunté si corría riesgo por ser chiquita y sitenía que firmar algún tipo de autorización y me dijeron que ´era una simple operación, que me prepare paratrasladarla´.
Dafne ingresó al quirófano a última hora del domingo. Nada hacíaesperar el desenlace que iba a tener esa operación. Antes de entrar a la salade operación me dijo, te amo hasta el cielo má y nunca más volvió. Lachiquita no soportó la operación y a la medianoche de ese lunes los médicos leanunciaron a la familia que Dafne había fallecido. "Lo único que me dijeron esque mi hija había muerto, no nos dieron ningún otro tipo de explicación. Todolo contrario, en vez de contarnos qué fue lo que pasó, la puerta del quirófanose llenó de policías que impedían que entrara a ver el cuerpo de mi hija.
Esos policías que no dejaban a Jennifer entrar al quirófano y llorar asu hija, lo hacían por pedido explícito de los médicos que llevaron a cabo laoperación. "Dicen que los llamaron por seguridad, porque los parientes de Dafneestábamos muy alterados y tenían miedo por su integridad. Nosotros no golpeamosnadie sino que queríamos qué nos digan qué pasó con mi hija ahí adentro
Una situación similar ocurrió con Sandra Vera donde su familia reclama por abandono de persona. El día 3 deseptiembre, la mujer se encontraba paseando por Alem, buscando un calzado juntoa su marido. En un momento Sandra se descompuso plena calle, a la vista detodos. Su marido no dudó un instante en pedir ayuda a un agente de la policíalocal que patrullaba las zona. Lo que Carlos, esposo de Sandra, no sabía eraque su mujer había tenido un ACV. Rápidamente, fue llevada al Santamarina enbusca de atención médica. "A penasllegamos me dijeron que había que llevarla a otro hospital porque en el lugarno había tomógrafo y no se podía saber qué tenía cuenta Carlos Oscar Cepeda,esposo de la mujer.
Luego de los estudios, la mujer fue traída nuevamente al hospital delmunicipio donde, según cuenta el marido de Sandra, "no recibió la atenciónadecuada.
"Dijeron que no tenia sangrado y la dejaron en una camilla sinatención, con suero, anestesia y nada más. En el tiempo que estuvo en elhospital nunca la llevaron a sala intensiva sino que la dejaron en una sola deshock. Nosotros, su familia, fuimos los encargados de atenderla, le revisábamossi tenía fiebre y hasta le retirábamos el orín.
Según cuenta Carlos, él mismo fue quien detectó que su esposarespiraba con complejidad y que los síntomas que estaba presentando no erannormales. "El mismo médico que estaba a cargo de cuidarla, me dijo que nonecesitaba el oxígeno, entonces, se lo sacaron porque lo precisaba otropaciente.
La neuróloga del hospital que detectó el ACV que Sandra había tenidono dejó ningún tipo de recomendación o instrucciones a sus colegas por talmotivo, la mujer, quedó completamente desatendida. Cuando la situación comenzó a empeorar "ningúnmédico se hizo presente y el que debía hacerlo estaba durmiendo. No habíaenfermeras ni quien pudiera ayudarnos. Me canse de buscar a alguien, entoncesempecé a gritar porque estaba desesperado.
Oscar cuenta que en esas dos horas donde Sandra empeoró nadie leprestó asistencia. "Mi esposa se me murió en los brazos.
El desenlace que tuvo Sandra fue similar al de Dafne, ningúnresponsable del hospital pudo decirles a los familiares qué ocurrió con susseres queridos.
En medio de tanto dolor e impotencia, las dos familias se contactaronpor Facebook por la similitud de los casos y se pusieron de acuerdo pararealizar una marcha en contra de los médicos del Santamarina.
El día 23 de septiembre, familiares y amigos de Sandra y Dafne fueronal hospital a realizar pintadas y pedir explicaciones sobre qué fue lo quesucedió en los dos casos.
"Escribimos el hospital, pero en ningún momento robamos, ni rompimosnada. Dicen que le pegamos a los médicos y en ningún momento hicimos eso. Loúnico que pedimos es justicia cuenta Jennifer y agrega "Muchos de los escritosque aparecieron en el hospital no los hicimos nosotros, sino los mismos médicosque trabajan ahí.
Según cuentan, las personas que estaban en la guardia del Santamarinaesperando ser atendidos fueron testigos de que no rompieron ni ingresaron a lashabitaciones de los pacientes como dicen algunas versiones.
Ese mismo día y en el medio de la marcha, se hizo presente elsecretario de Salud municipal, Andrés Burke Viale, y mantuvo una reunión decasi dos horas con los familiares de la víctima. El mismo les aseguró que elmunicipio trabajaba en los casos desde hacía tiempo, reuniendo la informaciónmédica y administrativa para hacer la denuncia penal debido a que esto no es laprimera vez que ocurre en ese hospital.
Una denuncia acusa a las dosfamilias de realizar destrozos en el hall y dentro del Santamarina, además de agredir físicamente a la pediatra Stella Maris Gilabert, y al bioquímicoGustavo Ruiz cuando se retiraban del centro de salud. En el caso de la mujerdice haber sido duramente golpeada lo que le provocó una conmoción cerebral yvarios días sin poder trabajar.
Miguel Molina, referente de laAsociación Sindical de Profesionales de la Salud de la provincia de BuenosAires (CICOP) afirmó que el día de la movilización "La doctora Gilabert, salióa hablar pacíficamente, diciendo que tenían que hacer la denuncia pero que nodestruyan el hospital. Cuando se retira, la gente empezó a agredirla,diciéndole que era una asesina, la agarraron entre 10 y 20 personas, la tiraronal suelo y le pegaron una trompada
Luego de la marcha, los médicos del hospital realizaron un paro de 24horas por "el supuesto ataque de los familiares hacia ellos y al hospital,además de argumentar la falta de presencia policial en la zona.
Pero la familias desmienten todos estos dichos y afirman todo locontario "Ella fue quien nos agredió y salió a insultar a todos los que estábamosrealizando el reclamo. Gilabert fue quién le hizo una herida en la mano a mihermana mientras estaba realizando una pintada en una de las paredes delhospital. La herida que provocó fue profunda. Además de eso nos trato de negrosde mierda y de villeros , cuenta Jennifer.
Debido a los insultos proporcionados por la médica, los familiares deSandra, realizaron una denuncia en el INADI porque se sintieron agraviados,pero por sobre todo, discriminados.
"Decidí hacer la denuncia en esa institución porque las cosas pasaronrealmente como las estamos contando, no tenemos ninguna necesidad de mentir.Del otro lado se miente mucho.
En cuanto al caso de Dafne, esta semana van a realizarle una autopsiapara detectar si hubo mala praxis o no y se iniciará la demandacorrespondiente.
El dolor que llevan Carlos y Jennifer es grande. Casi tan grande como laindignación que les causa las mentiras que se dicen sobre sus familiares. Nadales va a devolver la presencia de susseres queridos; la justicia se encargaráde determinar si hubo mala praxis y si el abandono de persona se llevó a cabo.Por lo pronto, el mensaje que estas dos familias, unidas por el dolor, quierendejar es "No más Dafnes y No más Sandras en el Santamarina.






