ESTEBAN ECHEVERRÍA

El Duende Rosado: Un lugar mágico para transformar la realidad

Es una asociación civil que alberga a ochenta chicos que encuentran allí las herramientas para atravesar los obstáculos cotidianos de una manera diferente: Con amor, compromiso y pensando en el otro.
viernes, 06 de febrero de 2015 · 11:02

Corría el año 1995, cuando un seis de marzo Mirta Olmos puso en práctica la vocación de servicio a la comunidad que siempre la caracterizó. Ese día, estuvo acompañada por Ana, con quien empezó a escribir la rica historia de "El Duende Rosado”.

Esa primera vez asistieron ocho chicos del barrio a su hogar, y fue sólo el comienzo de un proyecto que con el correr del tiempo fue tomando vida propia. Hoy se trata de una Asociación Civil que actualmente alberga a ochenta chicos que por cuestiones de la vida atraviesan diferentes dificultades. Donde los principales obstáculos son las ausencias de los adultos, la violencia en el hogar, el desempleo y la falta de recursos para sobrevivir.
Para conocer un poco la historia de este lugar mágico para tantos niños, será necesario escarbar sobre el origen de su nombre. Es que de esa manera no habrá más necesidad de indagar de qué se trata, sino que allí estarán expresadas todas las respuestas mediante las propias palabras de quienes han decidido llamarlo así.

¿Por qué El Duende Rosado? "Duende porque en aquel momento, al igual que hoy, es necesario que estemos acompañados por algo fabuloso, mágico, que nos ayude a transformar las cosas miserables en maravillosas y para los problemas desde el más chicos al más grande contar con verdaderas soluciones. Esto podría ser realidad, como dije antes acompañado por un encanto especial. Lo de Rosado porque teníamos un cometido propuesto de ayudar acompañar, emprender y apoyar sin perder en ninguna actitud la presencia de mujer maternal y sabemos que culturalmente el rosado identifica a lo femenino”, expresaron desde la ONG.

"El Maternal” como muchos lo conocen está ubicado Bouchard 1157 en Monte Grande, y cuenta con una amplia lista de espera. Es que a pesar de las ganas de ayudar, los recursos humanos no son suficientes y entre las 18 cuidadoras no podrían tener a su cargo a más niños.

Al preguntar sobre los cargos de cada una de las mujeres que llevan adelante este proyecto es sorprendente la respuesta. Es que si bien cada una tiene designada una tarea específica todas se dan una mano, incluso en las tareas de limpieza y la cocina. "No hay problema en remplazarnos entre nosotras”, remarcaron.

Los chicos que asisten a diario tienen a partir de 45 días, aunque sin ningún tope de edad. Es que tal como lo expresaron no pueden soltarles la mano una vez que cumplen la edad estipulada por el programa al cual responden. Los ochenta niños están divididos en cuatro salas de acuerdo al rango etario, hasta los dos años van a la Sala de bebés, de dos a cuatro asisten a la de Chiquitos, de cuatro a 5 a la de Medianos y los que inician la actividad escolar se ubican en la Sala de Grandes.

Allí, además de brindarles contención, los chicos aprenderán a contar con diferentes herramientas que el día de mañana servirán para tener otra alternativa ante los inconvenientes que presenta la vida. Por esa razón es que también evitan mostrarles dibujos animados de pelea, es que algo tan simple puede tener un efecto tan inmediato y es necesario que desde edades tempranas puedan entender que hay otra salida, es que la violencia no es la única forma y que la diversión tampoco depende de la misma.

A menudo realizan actividades recreativas, desterrando la institucionalización y permitiendo una libertad particular en los chicos que a lo largo del año concurren a la escuela para complementar las enseñanzas regulares. De esa manera, durante el calendario escolar la asistencia es a contraturno y abre sus puertas de 7 a 17 mientras que en el verano lo harán de 7.30 a 15 horas aunque siempre esperando que los chicos estén el menor tiempo posible allí. "¿Qué mejor que estén en su casa, con su mamá, papá o alguien de su familia?”, preguntan. Aún sabiendo la respuesta.

En simples palabras, El Duende Rosado es una Organización Sin Fines de lucro que batalla día a día por un mejor futuro. Lo más destacable de todo son las armas que utilizan, el amor por los más indefensos y la práctica para poner

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