Hace ya dos semanas asumió,dentro de la iglesia Inmaculada Concepción de Monte Grande, el párroco CarlosRamos. Con gran expectativa y emoción encara sus primeras pascuas junto a estanueva comunidad religiosa.
"Desde que se anunció que yovenía para acá siempre recibí muchos mensajes, llamados telefónicos de aliento.La mayoría sabía que yo dejaba una comunidad que quería mucho y en la que setrabajó mucho como Lourdes, una comunidad en donde se trabajó mucho el tema dejóvenes, me costó mucho dejarlo; frente a esa situación la gente me alentabamucho, explicó. "Me sentí como esperado, y en estos días es impresionante cuando salgo a saludara fuera las cosas que me dicen, eso me alegra, me pone contento, me hace bien yme asusta cuando la gente pone demasiada expectativa. Que Dios me dé la graciade poder ir acompañando y ayudando a todo eso que la gente espera, añadió.
En este nuevo período seencuentra planificando nuevas metas para afrontar frente a la comunidadreligiosa de Monte Grande. "Hay varios puntos sobre los cuales me gustatrabajar mucho, dentro de los cuales se encuentran otras cosas. El primero esel tema de los jóvenes; después el tema de la familia, hay mucho para hacer enesta área; como tercer punto la relación con la comunidad, fortalecer estoslazos, que todo el mundo se sienta acogido, recibido, la Iglesia tiene que serun reflejo de la bondad de Dios y tiene que trabajarse eso; y por otro lado, elaspecto misionero, enumera.
"El Papa insiste mucho en laiglesia en salida, salir a caminar, salir al encuentro, añade. "El hecho desalir a misionar no es ir al encuentro de la gente para que vengan a laiglesia, es el hecho de ir, salir, para que los demás vean que estás cercano aellos, por más que no vengan a la iglesia. Creo que esa es la imagen que da elPapa hoy en día y lo que piden los obispos en la carta pastoral para la misióncontinental, ese espíritu comunitario, fraterno, explica.
No obstante, actualmente seencuentra frente a una nueva comunidad un poco más compleja que en la que sedesempeñaba. "Para mí es un gran desafío hacer la misión acá en el centro;cuando estas en las periferias como yo lo estaba, es quizás más sencillo peroen el centro, donde tenés torres y el aspecto es más individualistas es un pocomás difícil, pero es un interesante y lindo reto, concluye.
En cuanto a lo que respecta a losjóvenes, destacó que "hay un grupo muy nutrido acá en la parroquia, de AcciónCatólica que fue creciendo un poco, pero hay tarea por hacer todavía. "Desdemi punto de vista sería bueno enriquecer más con otros carismas, que hay a laposibilidad de otros grupos o movimientos para que todos los jóvenes encuentrenun espacio. Acá vienen muchos jóvenes que no pertenecen a ninguna agrupación yestaría bueno abrirles un espacio para que desarrollen su carisma, para todosaquellos que les guste hacer algo y puedan trabajarlo dentro de la iglesia,añadió.
Esta semana serán las primeras pascuasque presida como párroco. "Llegué y ya estaba todo armado, ahora estoy alfrente de las celebraciones pero como un espectador de todo lo que se hace. Mecambiaron de parroquia cuando tenía todo armado allá y no puedo cambiar lo quese planeó acá. El domingo empezamos con el plan de Semana Santa y sentí muchacalidez, hubo mucha comunión con la gente, se vivió un lindo clima, comentó. "Ahorame dejo sorprender por Dios, él me va a mostrar cosas, y el año que viene yacaminaremos con una impronta más personal para Semana Santa, anunció.
Un mensaje para la comunidad en Pascuas
Hay que aprovechar a vivir elencuentro con Jesús. Aprovechar para alimentar la fe, aprovechar este momentopara sentir la misericordia de Dios, aprovechar este tiempo para que podamossentirnos hijos de Dios. Nuestra vida, y la vida de todo hombre, vale mucho,porque vale justamente la vida de Jesús. Es importante que realmente sea unverdadero encuentro, un encuentro con Dios y también un lindo encuentro defortalecimiento de la fe y de la comunidad, un encuentro comunitario. Sentirnosperegrinos, caminantes junto con Jesús viviendo este misterio pascual, estemisterio de salvación, destacó el padre Carlos Ramos.






