SOCIEDAD

Juan Carlos Luna: “Tratamos de ayudar a todas las familias vulnerables”

Es uno de los integrantes de la organización “El Pacificador”, que se aboca sobre todo a brindar clases gratuitas para chicos con capacidades diferentes. El proyecto apunta a la integración de los deportistas al igual que a su desarrollo físico y psíquico.
martes, 21 de abril de 2015 · 15:29

En las paredes del Club "Almafuerte” no sólo se respira un aire deportivo como en cualquier entidad que invita a hacer ejercicio sino que también hay un sentimiento de solidaridad. Es que dentro de esas paredes, concurren varias personas con capacidades diferentes que practican deportes de forma totalmente gratuita. Los estudiantes poseen distintos impedimentos que quizás vuelvan las clases un poco más dificultosas pero nadie parecería querer bajar los brazos porque hacer ejercicio les devuelve mucho, ayuda en su integración con el resto de la sociedad, les da sentido de pertenencia con un mismo equipo y estimula distintos aspectos de su desarrollo. Todo ello se da a cargo de la Organización No Gubernamental llamada "El Pacificador” que desde hace años se desenvuelve en esta especialidad que lucha por un mundo mejor o, al menos, por un Echeverría más justo.

La asociación trabaja desde cinco años aproximadamente. Lograron que el Club "Almafuerte”, ubicado en la calle Talcahuano al 4670 de Canning, les prestara el espacio para tener un espacio donde entrenar. En la actualidad, asisten alrededor de quince personas de Esteban Echeverría que hacen tenis. La mayoría tienen distintas limitaciones: "hipoacúsicos, chicos con síndrome de down y con problemas de saberes, de aprendizaje, de crecimiento”, manifestó un representante de la Comisión Directa de la entidad, Juan Carlos Luna, quien agregó: "Más que nada trabajamos con la integración, y a medida que van avanzando, vamos viendo cómo incluirlos dentro del circuito normal”.

Los encargados de llevar adelante las clases, son los profesores Crhistian Ponce Luna y "Kike" Persztein. Ambos poseen un sentido de la inclusión y la solidaridad ya que se desenvuelven de forma "ad honorem”, es decir, gratuitamente. Al igual que todos los estudiantes tampoco deben abonar dinero.

Por el momento, sólo hay clases los jueves pero cuentan con proyectos futuros. Así lo manifestó Juan, quien aseguró que piensan incluir clases de fútbol y handball. Cabe recalcar que existe una gran multiplicidad de deportes paralímpicos pero conllevan una gran suma de dinero que por el momento la asociación no dispone ya que no tienen más ayuda que la del personal que trabaja allí y las empresas sponsors.

Para demostrar que el deporte genera grandes beneficios entre las personas que tienen alguna discapacidad, Juan Carlos citó el ejemplo de un alumno de tenis, Francisco a quien definió como  "un chico hipoacúsico, que iba a un colegio secundario normal pero luego abandonó sus estudios". Agregó: "Hoy por hoy está incluido dentro del club, está yendo dos veces por semana, una con nosotros que es gratuita y otra que los padres pueden pagar. Él había dejado en segundo año y ahora retomó los estudios. Esto es un logro: incluir a todos los chicos que podemos ayudar”, explicó el referente.

El deporte no es lo único que ocupa un lugar sobresaliente entre la asociación, también cuentan con un gabinete de psicología que brinda contención, desarrollan talleres, como de panadería por ejemplo, ofrecen distintas charlas y mantienen una relación con otra ONG de la zona llamada "Una Vida Con Propósito”.. Entre sus luchas sociales también se destacan la pelea por distintos proyectos de Ley que todavía no fueron reconocidos: Ley 22431-81, abocada al sistema de integración y protección social de trabajo; Ley 24314-94 que, al amparo de los artículos 20, 21 y 22., presentaron los recursos para que las personas con capacidades diferentes trabajen en espacios públicos o privados; esto último es un derecho que corresponde a un porcentaje del 2 al 5 por ciento de la población normal.

"Nosotros no tenemos tanta difusión como otras sociedades sin fines de lucro, nosotros arrancamos despacito, caminando por la puerta. Tratamos de ayudar a todas las familias vulnerables, a personas de tercera edad con hijos que están abandonados”, concluyó Juan Carlos Luna

 

 

 

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