Sociedad

El Registro Provincial de las Personas ya acepta cuatro mil nombres

A partir del nuevo Código Civil, los bonaerenses cuentan con un mayor número de opciones para nombrar a sus hijos. Entre las nuevas elecciones, sobresale el uso de los sobrenombres, los apocopes y las denominaciones que provienen de los pueblos originarios
jueves, 09 de abril de 2015 · 15:10

Elegir un nombre para un hijo no es tarea sencilla. Los futuros padres suelen gastar varias horas pensando en ello ya que identificará a una persona por el resto de su vida y al mismo tiempo debe ser una denominación que el otro elija para sí mismo, que le guste. ¿En qué se basa la gente para tomar esta decisión tan fundamental? Algunos toman como referencia una tradición familiar, la necesidad de innovar, homenajear a un ser querido o que admiran mucho, estar en consonancia con lo que elige la mayoría o lo que está de moda. La opciones varían según cada entorno, cada país y en función de la época. Lo cierto es que la lista de nombres permitidos se amplía constantemente por lo que es cada vez más grande. En la Provincia de Buenos Aires hay más de cuatro mil opciones mientras que en la ciudad porteña, las autoridades aprueban cualquier nombre.

A partir de la modificación del Nuevo Código Civil se hicieron una serie de cambios en lo que respecta al "Registro provincial de las Personas” de manera que, desde el año 2007, se agregaron muchas más opciones. Asimismo, en los últimos meses, se sumaron alrededor de ochenta nombres gracias a los padres que quisieron anotar a sus hijos con un nombre que no estaba en el registro. Tras el pedido de estas personas, las autoridades agregaron las denominaciones al listado orientativo que sirve como guía al Registro provincial de las Personas.

En la actualidad, se pueden utilizar nombres que provienen de lugares extranjeros. Si alguien en 1980 iba al Registro Civil y pedía anotar a su bebe con un nombre como "Mickel” o "Sean”, la respuesta iba a ser negativa. Sin embargo, actualmente hay contemplación con los nombres internacionales. El nombre puede estar en otro idioma aunque tenga traducción al idioma castellano. Este es el caso de "Franchesca” o "Natasha”, que están muy en boga últimamente. La única exigencia es que no represente demasiadas dificultades a la hora de ser pronunciados en nuestra lengua.

El nombre para un hijo también puede ser el de una ciudad. Esto no es ninguna novedad ya que durante mucho tiempo estuvo de moda "Florencia” que deviene de la reconocida ciudad italiana. No obstante, se agregaron nuevas elecciones que antes no figuraban como "Armenia” o "Roma”.

Juanse, Coco, Mel, Calu, Lilo, Noa, Nacha y Ale, también están permitidos. Antes, era imposible hacer estas inscripciones ya que se consideran sobrenombres, abreviaciones de otros nombres. Estos surgieron porque los adultos tienden a utilizar denominaciones más cortas, lo cual también se refleja con aquellos que no son apodos como "Luz” o "Liz”. Este último es muy usado debido a la famosa actriz y modelo de televisión: Liz Solari.

Otro importante cambio es que los nombres ya no tienen que denotar el sexo de la persona que lo lleva. Las palabras que terminan con la letra "A” suelen ser de índole femenino pero, esto ya no será un requisito para aquellos que acuden al Registro Civil. De ahora en adelante, se puede elegir el nombre "Andrea” para un varón, si es que ese es el deseo de los padres.

El jefe de Gabinete provincial, Alberto Pérez,afirmó: "en la provincia de Buenos Aires tenemos un criterio amplio y flexible que siempre prioriza el derecho de los padres a elegir el nombre de pila con libertad, excepto cuando se trate de nombres peyorativos que menoscaben el respeto y/o la dignidad de la persona". Eso sucede cuando los padres pretenden elegir una denominación que en el país se considera un insulto. Aún está en debate qué sucede con nombres que no son "malas palabras” pero se relacionan con personajes que son negativos o mal vistos por la sociedad como sucede con "Judas”, el emblemático personaje de la Biblia Católica. Los cuestionamientos son mayores cuando se presentan niños que tienen el mismo nombre y apellido que otras personas de la historia, tales como "Adolfo Hitler”.

El Nuevo Código Civil enuncia que "pueden inscribirse nombres aborígenes o derivados de voces aborígenes autóctonas y latinoamericanas”. La disposición legal está en consonancia con los cambios sociales de los últimos años ya que durante este último tiempo los padres apelaron a nombres que nacieron de la mano de la cultura de los pueblos originarios, tales como "Nehuén” o "Eluney”. Asimismo, la reglamentación está actualizada con respecto a las medidas llevadas a cabo para valorizar la identidad de estas comunidades que durante mucho tiempo permanecieron al margen de la ayuda social o gubernamental.

"No pueden inscribirse más de tres prenombres, apellidos como prenombres, primeros prenombres idénticos a primeros prenombres de hermanos vivos; tampoco pueden inscribirse prenombres extravagantes”, agrega el Nuevo Código Civil, con el fin de ordenar cuáles son los requisitos que deben acatar los mayores al presentarse en el Registro. Además, aclara que los menores pueden llevar el apellido del padre o la madre, siempre que ambos estén de acuerdo.

 

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