ECHEVERRÍA SOCIEDAD

El caudillo silencioso

Fue uno de los dos líderes políticos que supo llegar a todos los sectores ejerciendo un liderazgo austero cuyo legado basado en la igualdad y legitimación de los derechos, quedó en la vida de los argentinos: 'Que se pierdan mil gobiernos, pero que se salven los principios'.
sábado, 13 de junio de 2015 · 00:00

Juan Hipólito del Corazón de Jesús Yrigoyen nació 12 de Julio de 1852 en Buenos Aires en un hogar humilde y se codeó con la élite de la Argentina, pero no dejó de ser un caudillo que llegaba a todos los sectores. Se había formado al lado de su tío, Leandro N. Alem, pero sus influencias intelectuales provenían de Federico Krause, un filósofo alemán sostenedor del "idealismo kantiano".

A lo largo de su vida, Hipólito Yrigoyen demostró gran versatilidad en el desempeño de diversas funciones: comisario de policía en el barrio de Balvanera, presidente del Consejo escolar de la misma ciudad, profesor de historia, filosofía e instrucción cívica, estudiante de abogacía, diputado, terrateniente. Conspirador y revolucionario. Y dos veces presidente de la naciónargentinaa través del voto popular, por la vía del sufragio, a favor del cual luchó toda su vida.

La situación económica de su familia le obligó a trabajar desde su temprana juventud en empleos modestos, que desempeñó sucesivamente en una compañía de transportes, en las oficinas de un abogado y luego en el Estado, como escribiente de la contaduría general, en 1870. Dos años más tarde obtuvo el puesto de comisario de policía de una de las parroquias en las que se dividía en el plano político y administrativo la ciudad de Buenos Aires.

También desde muy joven se sintió atraído por la actividad política, y este interés lo indujo a participar en los acontecimientos turbulentos de la revolución encabezada por el general Bartolomé Mitre en 1874, aunque luego apoyó a la facción del gobierno y del candidato a presidente electo Nicolás Avellaneda. En 1877 se alejó del cargo de comisario que todavía ocupaba y en 1878 logró imponerse como candidato a diputado provincial hasta que los sucesos de 1880 y la federalización de Buenos Aires dieron fin a su mandato.

Durante los años que ejerció la docencia, entre 1880 y 1905, donó sus honorarios al Hospital de Niños. Participó y lideró numerosas revoluciones, que si bien fracasaron en sus objetivos concretos, prepararon el terreno para la implementación de la Ley Sáenz Peña.

Yrigoyen pensaba que el voto iguala, legitima, solidariza. Su primera presidencia abarcó el período 1916 a 1922, y luego fue nuevamente elegido para cumplir el mandato de 1928-1934, interrumpido por el golpe militar el 6 de setiembre de 1930, que inauguró cinco décadas de inestabilidad institucional en la Argentina.

Las crónicas históricas no recogen un solo discurso en plazas públicas, y su característica personal de hombre reservado lo convirtió en "El Peludo" para el lenguaje común y en "El Vidente" para sus adversarios, por su capacidad de anticiparse a los acontecimientos. Fue una figura mística del radicalismo, nunca emitió un discurso, no le interesaban los reportajes y escapaba de las fotos. Nada le quitó la popularidad. La gran ciudad sobrada de gente, preocupada por hablar en extenso de sí misma, resultó conquistada por este hombre silencioso.

Había donado su sueldo de Presidente a la Sociedad de Beneficencia, y seguía alojándose en su pobre casa vecinal de siempre. Sin embargo, también acaudalaba dinero como productor agropecuario: arrendaba y vendía campos para permitirse solventar revoluciones y solidaridades.

La firme decisión de Roque Sáenz Peña, que auspició desde el poder el cambio de la legislación electoral y así habilitó comicios imparciales, permitió que el radicalismo triunfara en sucesivas elecciones.

El sistema electoral vigente entonces en la Argentina daba lugar a abusos y manejos por parte de quienes ejercían el poder político, de modo que el único medio que los radicales vislumbraban para la conquista del poder era la abstención electoral y la lucha armada. Por ello, el 4 de febrero de 1905 explotó una tercera revolución radical encabezada nuevamente por Yrigoyen que logró ocupar parte de la capital y algunas ciudades de la provincia, pero fue finalmente sofocada por el ejército. Entonces resultó proscripto, pero una ley de amnistía le permitió volver a hacerse cargo de sus funciones como dirigente del partido radical. El radicalismo presenta la fórmula presidencial: Hipólito Yrigoyen – Pelagio Luna. Se enfrentan 3 partidos políticos: Radicales, los Conservadores y unos pocos Socialistas que habían logrado afianzarse en la ciudad de Bs. As. Lisandro de la Torre quiso unificar a liberales y conservadores de distintas provincias en el Partido Demócrata Progresista pero no lo pudo conseguir. El Radicalismo era un partido político bastante organizado de alcance nacional, apoyado por comités distribuidos en todo el país. Los conservadores eran un grupo heterogéneo de ideas políticas, poco organizado, pero convencidos de su triunfo electoral. Formaban parte del mismo todos los políticos que habían llegado al poder en 1880 de la mano de Julio Argentino Roca, es decir representaba al oficialismo.

Triunfa el radicalismo.Yrigoyen alcanzó por primera vez, en 1916, la Presidencia, aunque su partido debió insistir para que aceptara la candidatura y se convierte en el primer presidente electo según la ley Saenz Peña. En el gobierno, el flamante Presidente introdujo prácticas novedosas. En general, los ministros no fueron elegidos entre los hombres considerados más intelectuales entre laUCR, y largos y cotidianos acuerdos de gabinete mostraron, sin disimulo, la vigilante influencia de Yrigoyen en todas las resoluciones del Poder Ejecutivo.

Estaba claro que gobernaría con estilo personalista y concentrado.Yrigoyen no se preocupó de que los ministros contestaran personalmente, según era tradicional, las interpelaciones parlamentarias, si no que estás se satisfacían mediante comunicaciones escritas. Para las carteras militares designó civiles, y no jefes de las Fuerzas Armadas.

La clase media, tan típica expresión de la dinámica social traída por los inmigrantes, penetró en la administración nacional y en el Poder Judicial, y conquistó buena parte del profesorado universitario. Yrigoyen representaban a los sectores bajos y medios de la sociedad que desde principio de siglo se oponían a la conducción política de la vieja dirigencia oligarca. Estos sectores habían sufrido un cambio intelectual debido a su preparación educativa gratuita (ley 1420), y exigían su participación política y mejoras de las condiciones laborales. En las universidades, aceptó la renovación de los planes de estudio y de sus sistemas de gobierno, reclamos formulados por los estudiantes del llamado movimiento reformista.

 

Yrigoyen, trató de mantener un diálogo fraternal entre el estado-patronal-obreros aunque muchas veces las manifestaciones sociales se les escapaban del control. Surgieron los primeros sindicatos que se reproducen por todo el país presionando cada vez más al gobierno. Tenían una postura más moderadora frente a los anarquistas, aceptaban el capitalismo y creían en la negociación mediante el diálogo.

Yrigoyen acentuó el carácter argentino y americano del país. Ante la guerra europea iniciada en 1914, sostuvo la neutralidad ya proclamada por el presidente De la Plaza y se opuso a los deseos rupturistas del Congreso, que votó a favor de la incorporación al bando aliado.

Desde el punto de vista económico, la Argentina de 1900 se sostenía con la renta de un modelo agro-ganadero concentrado. Su gobierno trató desde un primer momento repartir más equitativamente las riquezas del estado y las ganancias generadas del modelo agro exportador vigente. Yrigoyen fue un precursor del nacionalismo económico y trató de elaborar acuerdos comerciales que beneficiaran a los agricultores argentinos y a los comerciantes; también envió un representante a la asamblea de organización de la Liga de las Naciones pero lo llamó de vuelta cuando las sugerencias argentinas parecieron ser ignoradas.
En la política interior, la posición de Yrigoyen fue dificultada por el hecho de que el Congreso y casi todas las provincias aún estaban bajo el dominio conservador; hizo pleno uso de sus poderes constitucionales de intervención.También nacionalizó la explotación petrolera e impulsó la primera fase de la industria de los hidrocarburos.

La Semana Trágica y la represión en la Patagonia entre 1919 y 1921 fueron episodios de muerte y violencia que no están exentos de su responsabilidad. En diciembre de 1918 comenzó una huelga en los talleres metalúrgicos Pedro Vasena e Hijos. La industria metalúrgica se había visto profundamente afectada por la Primera Guerra Mundial e intentaba bajar costos. Los obreros, a su vez, pretendían obtener mejoras en sus condiciones de trabajo y en sus salarios. La huelga pronto se convirtió en un conflicto sindical generalizado que terminó con 700 muertos y cerca de 4000 heridos, y pasó a la historia como la Semana Trágica.

En cuanto al conflicto que se denominó la Patagonia Rebelde, al producirse la caída de las exportaciones y del precio de la lana hizo que se amontonaran totalmente los depósitos de fardos de lanas por falta de compradores. En 1920 y 1921 se generaron huelgas de peones que ya vivían en condiciones inhumanas. En 1922 impulsados por F.O.R.A. (Federación Obrera regional Argentina) exigieron mediante estas huelgas mejoras salariales y condiciones de trabajo. Paralelamente grupos de delincuentes se infiltraron y cometieron desmanes que se lo atribuyeron a los obreros. Los terratenientes reprimieron con violencia estos hechos. Yrigoyen envió al teniente Varela para que resuelva el conflicto y utilizó todo su poder para calmar a los huelguistas, muchos fueron torturados, muertos y fusilados. Algunos escaparon a Chile.

Una reforma importante que aconteció durante la primera presidencia fue la de las universidades; las facultades fueron despojadas de gran parte de su poder y la administración universitaria pasó a ser mucho más democrática. En 1922 Yrigoyen cedió la presidencia a Marcelo Torcuato de Alvear, pero permaneció políticamente poderoso como presidente del partido Radical. En 1928 el partido se dividió entre los personalistas que querían a Yrigoyen como presidente nuevamente y los antipersonalistas (conducidos por Alvear) que lo rechazaban. Pero fue elegido nuevamente.
La segunda presidencia de Yrigoyen fue breve y casi un fracaso; frente a los agudos problemas económicos a causa de la depresión mundial, sociales y financieros y a la creciente oposición política de otros partidos, ofreció poca conducción y menos acción debido a su edad avanzada y a su salud frágil.
Sus dos coincidencias coincidieron con épocas de crisis. El primer mandato transcurrió durante el desarrollo pleno de la guerra en Europa; el segundo, con los comienzos de lo que en Estados Unidos se conoció como la Gran Depresión económica. Sus detractores, quienes derrocaron a Yrigoyen, creyeron que habían triunfado y se habían ganado un lugar en la historia de la República.Jamás visualizaron, porque en definitiva tampoco les importaba, el daño que habían infringido a las instituciones argentinas.

 

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