Sociedad

La sabiduría de vivir con poco

Pocos saben de su existencia y está casi oculta para el público, la Colonia de Esteban Echeverría la habitan casi cuarenta familias que le escapan a la ciudad y que subsisten en un mundo capitalista al que tratan de eludir lo más que pueden.

La sabiduría de vivir con poco
El Diario Sur

La colonia se ubica en el límite entre los partidos de EstebanEcheverría, Almirante Brown y Presidente Perón. "Estamos en la triple frontera”bromean sus integrantes encabezados por Noemí Silva, presidenta del organismoque los agrupa.  Si bien no reniegan desu ubicación admiten que resulta dificultoso movilizarse a la hora de hacertramites o comprar alimentos ya que son siete kilómetros hasta el centro deMonte Grande y otros tantos hasta la Ruta 16 que divide el distrito de losotros dos partidos linderos.

                La zona es másbien rural: pocas construcciones, grandes campos  y caminos de tierra componen el paisaje endonde habitan los colonos. Reniegan absolutamente de que sus calles seanasfaltadas porque eso haría que se incremente el tráfico vehicular y terminaríacon la paz del lugar.

                El terrenocuenta con unas cien hectáreas que han sido divididas a lo largo del tiempo enparcelas según la necesidad de sus dueños y lo que quisieran producir. Entresus propietarios, se da la particularidad de que la mayoría son de nacionalidadjaponesa, aunque también podemos encontrar argentinos, alemanes, españoles, bolivianos, paraguayos y coreanos.Dichos habitantes se dedican al cultivo de distintas verduras, a la floriculturay la cría de porcinos como también a la cosecha de arroz.  "Si bien la cosecha sirve para consumoparticular, también es para la venta a través de empresas o verduleríasseleccionadas específicamente. Pero, por decisión propia de los colonos, no sevende directamente al público” afirma Noemí.

                Este año lacolonia cumplió cuarenta y un años y recuerdan como si fuera hoy como arrancó suhistoria.  Hace cinco décadas el lugarpertenecía a un hombre de origen polaco que falleció y, al no dejar herederos,las tierras fueron adquiridas por el Estado. El lugar fue dividido en parcelasy vendido en cuotas, por licitación, a personas que pretendían dedicarse alcultivo. De la mano de esta venta fragmentada, nace la Colonia de EstebanEcheverría.

                En 1974, uno delos dueños, de apellido Lippi, crea la Asociación de Colonos junto a otrospobladores que buscan crear un marco de solidaridad para vivir en tranquilidady armonía.

                Tiempo despuésse decidió construir un edificio común donde los colonos pudieran desarrollarsesocialmente. Los años pasaron y, si bien la tierra siempre fue "grata” conellos, las fluctuaciones en los mercados y una serie de temporales obstaculizaronsu desarrollo. Hubo períodos en que lo que cosechaban no les era suficientepara vivir con tranquilidad, sumado a algunos temporales y dos huracanes que destruyeron el techo del edificioprincipal en varias oportunidades.

                Para 2010, ycon la necesidad latente de solucionar dicha situación, se solicitó ayuda a lasautoridades municipales que el 11 de agosto de 2011 reconocen a la colonia comouna entidad de bien público y colaboran para reconstruir el lugar.

                A mediados deeste año, el intendente Fernando Gray hizo entrega a los colonos de un subsidiode veinticinco mil pesos para comenzar la reconstrucción del galpón destruido, lacompra de herramientas y materiales, sumado a un tanque de agua. Este último yafue instalado con éxito el jueves pasado en uno de los campos de la colonia.

                Si bien loscolonos resaltan que no pretenden hacer política  reconocen el gran apoyo que reciben por partedel intendente. "Antes estábamos completamente abandonados y ahora con estagestión comenzamos a ser escuchados y atendidos; cada vez que el intendente nossolicite vamos a estar” afirma Noemí Silva.

                Este año conmotivo del aniversario de la colonia, Gray y su esposa Magdalena Goris visitaronel lugar y compartieron una cálida ceremonia donde los colonos recorrieron lahistoria de sus antepasados y su llegada a Esteban Echeverría. Además losintegrantes de la Asociación reconocieron que el intendente fue el único que seacercó en cuatro décadas de vida como entidad y compartió la mesa con elloscomo un miembro más.

                En cuanto a laspreocupaciones de los colonos podría decirse que no son muchas pero sí hay untema que los inquieta y es el hecho de que los camiones de basura de los otros distritosse acercan a sus calles y campos a arrojar sus desperdicios. "Ya son varias lasveces que encontramos  a camionesrecolectores tirando todo tipo de desechos  y la municipalidad nos está dando una mano grandepara que eso se termine, aunque no es tarea fácil” afirma Noemí Silva.

                Sea un problemao un proyecto, saben que unidos y siendo solidarios, pueden resolver cualquierconflicto que se les presente porque esas son las principales característicasde esta colonia de la que poco se sabe pero que todos, sin embargo, deberían conocer.