Sociedad

La sabiduría de vivir con poco

Pocos saben de su existencia y está casi oculta para el público, la Colonia de Esteban Echeverría la habitan casi cuarenta familias que le escapan a la ciudad y que subsisten en un mundo capitalista al que tratan de eludir lo más que pueden.
viernes, 04 de septiembre de 2015 · 12:39

La colonia se ubica en el límite entre los partidos de Esteban Echeverría, Almirante Brown y Presidente Perón. "Estamos en la triple frontera” bromean sus integrantes encabezados por Noemí Silva, presidenta del organismo que los agrupa.  Si bien no reniegan de su ubicación admiten que resulta dificultoso movilizarse a la hora de hacer tramites o comprar alimentos ya que son siete kilómetros hasta el centro de Monte Grande y otros tantos hasta la Ruta 16 que divide el distrito de los otros dos partidos linderos.

                La zona es más bien rural: pocas construcciones, grandes campos  y caminos de tierra componen el paisaje en donde habitan los colonos. Reniegan absolutamente de que sus calles sean asfaltadas porque eso haría que se incremente el tráfico vehicular y terminaría con la paz del lugar.

                El terreno cuenta con unas cien hectáreas que han sido divididas a lo largo del tiempo en parcelas según la necesidad de sus dueños y lo que quisieran producir. Entre sus propietarios, se da la particularidad de que la mayoría son de nacionalidad japonesa, aunque también podemos encontrar argentinos, alemanes, españoles, bolivianos, paraguayos y coreanos. Dichos habitantes se dedican al cultivo de distintas verduras, a la floricultura y la cría de porcinos como también a la cosecha de arroz.  "Si bien la cosecha sirve para consumo particular, también es para la venta a través de empresas o verdulerías seleccionadas específicamente. Pero, por decisión propia de los colonos, no se vende directamente al público” afirma Noemí.

                Este año la colonia cumplió cuarenta y un años y recuerdan como si fuera hoy como arrancó su historia.  Hace cinco décadas el lugar pertenecía a un hombre de origen polaco que falleció y, al no dejar herederos, las tierras fueron adquiridas por el Estado. El lugar fue dividido en parcelas y vendido en cuotas, por licitación, a personas que pretendían dedicarse al cultivo. De la mano de esta venta fragmentada, nace la Colonia de Esteban Echeverría.

                En 1974, uno de los dueños, de apellido Lippi, crea la Asociación de Colonos junto a otros pobladores que buscan crear un marco de solidaridad para vivir en tranquilidad y armonía.

                Tiempo después se decidió construir un edificio común donde los colonos pudieran desarrollarse socialmente. Los años pasaron y, si bien la tierra siempre fue "grata” con ellos, las fluctuaciones en los mercados y una serie de temporales obstaculizaron su desarrollo. Hubo períodos en que lo que cosechaban no les era suficiente para vivir con tranquilidad, sumado a algunos temporales y dos huracanes que destruyeron el techo del edificio principal en varias oportunidades.

                Para 2010, y con la necesidad latente de solucionar dicha situación, se solicitó ayuda a las autoridades municipales que el 11 de agosto de 2011 reconocen a la colonia como una entidad de bien público y colaboran para reconstruir el lugar.

                A mediados de este año, el intendente Fernando Gray hizo entrega a los colonos de un subsidio de veinticinco mil pesos para comenzar la reconstrucción del galpón destruido, la compra de herramientas y materiales, sumado a un tanque de agua. Este último ya fue instalado con éxito el jueves pasado en uno de los campos de la colonia.

                Si bien los colonos resaltan que no pretenden hacer política  reconocen el gran apoyo que reciben por parte del intendente. "Antes estábamos completamente abandonados y ahora con esta gestión comenzamos a ser escuchados y atendidos; cada vez que el intendente nos solicite vamos a estar” afirma Noemí Silva.

                Este año con motivo del aniversario de la colonia, Gray y su esposa Magdalena Goris visitaron el lugar y compartieron una cálida ceremonia donde los colonos recorrieron la historia de sus antepasados y su llegada a Esteban Echeverría. Además los integrantes de la Asociación reconocieron que el intendente fue el único que se acercó en cuatro décadas de vida como entidad y compartió la mesa con ellos como un miembro más.

                En cuanto a las preocupaciones de los colonos podría decirse que no son muchas pero sí hay un tema que los inquieta y es el hecho de que los camiones de basura de los otros distritos se acercan a sus calles y campos a arrojar sus desperdicios. "Ya son varias las veces que encontramos  a camiones recolectores tirando todo tipo de desechos  y la municipalidad nos está dando una mano grande para que eso se termine, aunque no es tarea fácil” afirma Noemí Silva.

 

                Sea un problema o un proyecto, saben que unidos y siendo solidarios, pueden resolver cualquier conflicto que se les presente porque esas son las principales características de esta colonia de la que poco se sabe pero que todos, sin embargo, deberían conocer.

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