SOCIEDAD - ESTEBAN ECHEVERRÍA

Parque Amat: una opción natural y gratuita para hacer ejericicio

Miles de vecinos de Esteban Echeverría recorren a diario las dos manzanas que comprende el predio que pertenecía a la ex fábrica textil de Monte Grande. Recomendaciones para arrancar.

Parque Amat: una opción natural y gratuita para hacer ejericicio
El Diario Sur

Es martes a las ocho de la mañana y el sendero arbolado querecorre el perímetro del parque está colmado de hombres y mujeres de todas lasedades que -vestidos para la ocasión o simplemente en remera y short- caminan,trotan o hasta aceleran a toda velocidad como si se tratase de una competenciade alto rendimiento. Los vecinos van entre amigos, con sus familias o por supropia cuenta; sin embargo, todos ellos comparten un mismo denominador común:buscan mantener y/o mejorar su estado físico.

Otros también se acercan al terreno ubicado entre las callesGeneral Alvear, Mariano Moreno, Alfonso Amat y Manuel Belgrano para utilizar lasmáquinas de ejercicios instalados por la Municipalidad. Se trata de un aparatoideal para trabajar extremidades, articulaciones y la cintura, la cual se afinaal entrenar con un sofisticado artilugio llamado "twister”. Martín Zamaniego esinstructor de taekwondo y se entrena en el parque desde hace tres años. Mientrasutiliza este artilugio, explica que sólo resulta "beneficiosa” si la cintura yase encuentra "en buena línea”. "Gira de izquierda a derecha, así va modelandola cintura”, explica. A su vez, cuenta que las dos máquinas ubicadas a su derechase llaman elíptico y flotador, y que funcionan para trabajar piernas y brazosen el primero de los casos y para enlongar en el segundo. "Las dos te suspendenen el aire para evitar el impacto contra el suelo que se da cuando hacemosestos ejercicios de forma común”, detalla.

A su vez, Martín recomienda "venir bien temprano” al parque,para evitar las altas temperaturas veraniegas, que por esta semana superaronlos 30 grados centígrados. "Si no, pueden venir a la tardecita, cuando ya bajael sol”, aconseja. Es que para el deportista, "no hay clima ni nada que nopermita entrenar”. "Eso está en la actitud de cada uno”, sentencia. Pero segúnel hombre, la rutina se debe complementar con una dieta "dentro de todobalanceada” y una hidratación "constante y abundante”. "Por suerte tenemos losbebederos... Pusieron todo, así que hay que venir. Les recomiendo que se tomenun tiempo para entrenar que hace bien a la salud”, completó.

A pocos metros de Martín se encuentra Graciela, una mujersexageneria que utiliza un aparato que tiene dos pedaleras debajo de un banco,como si se tratase de una bicicleta fija. Mientras se ejercita, Graciela admiteque debido a sus "problemas de salud” se decidió por acercarse a Amat a"caminar un poco, hacer bici, oxigenarse un rato y charlar con amigas”. "Soncuatro cosas por una”, sintetiza, divertida. "El año pasado estuve mucho tiempoparada sin hacer nada y me hizo mal. A mí me gusta mucho la naturaleza y estoycontenta por poder venir acá. Venimos todos los días de 9 a 10. A nuestra edad,a los sesenta, hay cosas que tenés que empezar a mirar, por eso nos decidimos yempezamos”, resume.

María de los Ángeles es una de esas amigas, quien aprovechay usa la bicicleta ubicada enfrente a la de Graciela. Mientras tanto,conversan. "Es muy importante que hayan puesto estos aparatos”, considera. "Meparece excelente, porque favorece a muchísima gente. A la mañana esimpresionante la cantidad de gente que viene”, expresa y comenta: "el añopasado iba a un gimnasio que está acá cerca. Veía toda la gente que venía y alfinal empecé. Esto ayuda a mucha gente de todas las edades. Por suertemantienen los aparatos. El hecho de que ahora esté más iluminado a la nocheayuda a que no lo destruyan”, celebra.

Similar es el caso de Romina y Carolina, dos amigas quecomenzaron a transitar el predio desde la primera semana de enero. "Venimoslunes a viernes y descansamos los fines de semana” reconoce Romina, mientrasCarolina complementa: "Antes venía más esporádicamente, pero empezó el 2016 ydijimos ´arrancamos con todo´”.

Cerca de ellas vienen trotando Matías y Pablo, dos amigos dela localidad vecina de El Jagüel,a diferencia de las dos mujeres, es la primera vez que vienen al parque. "Empezamosel año pasado a hacer ejercicio por nuestro barrio, pero por la facultad y eltrabajo tuvimos que dejar”, cuenta Matías. "Esta es una buena época, como notenemos nada que hacer aprovechamos y venimos temprano”, explica Pablo, quientambién considera que el espacio está "bueno” porque "hay muchas cosas hacer”.Cuenta también que dejó de ir al gimnasio por el aumento de la tarifa mensual,un acontecimiento habitual en todos los negocios de este tipo con la venida delverano. "A mí me conviene mucho más venir acá, que estás al aire libre entre amigos y podés hacer los mismosejercicios”, concluye.

Similar es el caso de Romina Zapata, una veinteañera quecomenzó a trotar por el parque desde hace dos semanas. Al igual que Pablo, ibaal gimnasio, pero se cansó porque se sentía "muy encerrada”. "Te dan una clase,que eso está bueno, pero acá es diferente. Es como que venís y te despeja másla mente”, opina y agrega: "Aparte, ahora uno tiene más tiempo para venir, enel año yo estudio, así que ahora en el verano este es el lugar en el que todoel mundo viene”.

A su vez, Romina destaca que el espacio "se siguepreservando”. "Eso también está bueno”, subraya. Sucede que el prediopertenecía a la firma Amat, una de las empresas textiles más importantes queexistieron en la Argentina del siglo XX, cuando la microeconomía se orientaba ala producción y a la industria local. De esa forma, Amat se constituyó como unade las fábricas más importantes de Esteban Echeverría, que a su vez le dabatrabajo a migrantes del interior de Buenos Aires y de otras provincias,trabajadores incansables que constituyeron sus familias en estas tierras cuandola mayor parte del distrito se encontraba despoblado.

Romina es una descendiente directa de esta historia. "Miabuelo y mi papá trabajaron en la fábrica muchísimos años, y cuando cerró esteterreno se convirtió en un lugar de puja bastante complicada, porque todo elmundo quería está tierra”, recuerda. Es que para ella, Amat era "la fuente detrabajo para muchos de los vecinos de Monte Grande”. "Por eso, los que vimostristes a nuestros padres y abuelos por perder su trabajo de toda la vida noscostó bastante”, admite emocionada mientras recorremos el sendero por segundavez, cuando la conversación se alargó más de lo pensado. "Después se instala el(hipermercado) Coto, que le trajo trabajo a la gente, –continuó– pero no tantocomo cuando funcionaba la fábrica. Eso cambio fue fuerte, porque es parte denuestra historia”, remata.

Sin embargo, para Romina es "fundamental” el hecho de que elterritorio se haya preservado para su uso público gracias a gestiones de laadministración municipal de turno y a la presencia incansable de los vecinos. Asu vez, considera que seguir viniendo a este lugar a caminar, ejercitarse osimplemente pasear o disfrutar de las canchas de fútbol es eso, "darle valor alo que fue Amat en su momento y dejárselo a la comunidad”. "Eso sí, al primeroque quiera apropiarse de este lugar yo creo que toda la gente de Echeverría vatratar de impedírselo, porque no tenemos otra cosa como esto”.

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