SOCIEDAD-ECHEVERRÍA

¿A golpes se hacen los hombres?

Detrás de las intensas campañas lideradas por el conocido slogan "Ni una menos", referidas por supuesto al combate contra el femicidio, las agresiones físicas en general, y también el acoso psicológico y moral contra la mujer, se esconde otra realidad, la de varones agredidos por sus mujeres.

¿A golpes se hacen los hombres?
El Diario Sur

Aunque las estadísticas demuestren que la cantidad de casos esconsiderablemente menor en hombres que en mujeres, el fenómeno de la violenciafamiliar no está reducido a una cuestión de género y afecta cada vez más a losvarones, que deben soportar todo tipo de maltratos de sus parejas.

Muchos no buscan ayuda porque el maltrato es un duro golpe a suautoestima. Se estima que el 80% de los casos de violencia de mujeres a hombreses callada simplemente por vergüenza de parte del hombre.

La idea resulta extraña. ¿Cómo es posible que un hombre pueda sergolpeado por una mujer sobre la que tiene una superioridad física? "Nosotrosasumimos que porque el hombre es más fuerte debería poder defenderse más fácil.La incapacidad es exactamente la misma que tiene la mujer, el hombre no puedereaccionar porque su autoestima es bajísima. Su voluntad está desarmada"explica Daiana Palacios, Licenciada en Psicología.

No hay que dejar de tener en cuenta que, a pesar de ser relacionesagresivas, los lazos que unen son tan fuertes y la mella que se ha ido haciendosobre la personalidad es tan importante, que la víctima queda paralizada. Sinembargo, la psicóloga reconoció que la violencia que ejercen las mujeres sobrelos varones es diferente y que, en estos casos, el porcentaje más alto es detipo emocional y psicológico. "Tienen que ver más con la manipulación, conel insulto, con bajar la autoestima. Además, la violencia física está reforzadageneralmente por amenazas de hacerle perder los hijos, de muerte, cosas que dealguna manera paralizan", explicó.

La población que se conoce en estos casos es pequeña porque para laestima de un hombre es tan denigrante plantear un caso de este tipo que acallasu problema hasta que logra tener mucha confianza con el profesional como paraplanteárselo. A los hombres les cuesta mucho admitirlo.

Como sucede con la mayoría delos problemas de violencia familiar, la situación empeora día tras día y losmaltratos aumentan puertas adentro y con más de un cómplice. Si bien cuando sehabla de violencia familiar se suele pensar en la agresión física, el maltratoverbal o psicológico es a veces mucho más doloroso. La agresión verbal es máscitada ante los profesionales por los hombres que por las mujeres, aunque éstastambién suelen padecerla. La valorización que se hace de los actos del hombre ycómo se le habla suelen ser formas de violencia mucho más comunes de lo que secree.

Un ejemplo de violencia verbal es la desautorización de la palabrafrente a los hijos lo cual se vuelve algo sumamente agresiva para los hombres,aunque la comunidad tenga poca conciencia de esto. Cuando este tipo de críticasno se realiza en la intimidad, las agresiones se transforman en gravesdenigraciones.

Las personas violentas tienen características inseguras, con una autoestimamuy baja y necesitan reforzar su autoridad frente a sí mismas constantemente.No aceptan sus propios defectos y los proyectan sobre los demás. A través de laagresión, buscan reafirmar su poder sobre el otro. Necesitan saber de algunamanera que este hombre va a estar siempre a su lado. No pueden permitirsequedarse solas, por lo tanto necesitan reafirmar el poder sobre esta otrapersona para que permanezca con ella.

Como en casi todas las consultas por violencia familiar, losespecialistas indicaron que el maltrato a los hombres existe en todos losestratos sociales, aunque señalaron que la mayoría de los casos se registraentre hombres de 25 a 45 años. Una de las causas puede llegar a ser  es que el hombre está siendo desplazado dellugar de proveedor de los bienes de la familia. Al disminuir su salario oquedar sin trabajo, aparece una situación que daña su autoestima y aumenta laagresión del grupo familiar hacia él. Desde una perspectiva sociológica lascausas pueden ser el cruce entre las nuevas expectativas de las mujeres y larealidad que se les presenta.

"Resulta muy difícil que los hombres realicen la denunciaprincipalmente por vergüenza y segundo porque deben recurrir a la Comisaría dela mujer para manifestar lo que les está sucediendo. Eso provoca que lainhibición sea doble” explica la Licenciada Palacios.

Desde la misma Comisaría de la Familia y la Mujer de EstebanEcheverría, ubicado en la calle Benavídez 223 en Monte Grande, informan queresulta complejo tener una real dimensión de esta problemática debido a que loshombres víctima de violencia no realizan la denuncia correspondiente. "Enpromedio, en el 2015, recibimos entre dos y tres denuncias diarias de hombresque eran maltratados y golpeados por sus esposas” cuenta una oficial y agrega"Otra problemática que atendemos continuamente es el impedimento que sufrenmuchos varones para ver a sus hijos”.

La presidenta del Centro dePrevención de la Violencia (CEPREVI), Liliana González, afirma  que "Los hombres sienten mucha angustia yvergüenza, por eso ocultan todo: es más pacífico, no reacciona. Sucede,también, que por sus relaciones y sus contactos no pueden dar a conocer lo queles pasa. Hay que instar a hacer las denuncias. Son escritos, expedientesprivados de los que no se entera nadie. Estas situaciones no los convierte entontos ni pollerudos”

En este sentido, la abogada cuenta que el comportamiento de loshombres golpeados es igual al de las mujeres golpeadas. "Mis clientes suelendecirme que están esperando que ellas cambien, que recapacite, que deje dehacerlo. Es la misma postura que la mujer golpeada”.

Según lo que cuenta la abogada, es clave, apoyar a los hombres paraque se animen a realizar las denuncias, de otra manera es muy difícil poderrealizar una estadística.  "Elprocedimiento que se aplica cuando una hombre denuncia es la misma que cuandoingresa una mujer.  Primero se les tomala denuncia y comienza todo el trámite en el juzgado de familia. Leproporcionamos una Técnica en Minoridad y Familia, una Psicóloga Social y unabogado, para que en el caso de que lo precise pueda ser asesorado” explica laoficial de la Comisaria de la Familia.

Mauricio tiene 32 años y fue víctima de violencia, su caso es como elde otros tantos varones que sufren violencia pero que no se animan a contarlo.Hoy, pudo salir de esta relación enfermiza y no duda en dar a conocer suhistoria. "Conocí a una chica que parecía muy dulce, muy compañera. Salimoscuatro meses. Yo estaba muy enamorado, le propuse convivir en mi departamento,cuando lo vio me dijo que era muy chico, por lo que decidí cambiarlo por unomucho más amplio. Esto me llevó a que demoremos tres meses y medio más, de modoque nos fuimos a convivir cuando hacía casi 8 meses que nos conocíamos. Alprincipio estaba todo bien, pero ella era la que tomaba las decisiones yorganizaba la vida de ambos.

Un día le propuse invitar a cenar a un par de compañeros de trabajocon sus respectivas esposas, estuvo bien durante toda la cena y sobremesa, perocuando ellos se fueron empezó a gritarme como si estuviera descontrolada y meacusaba de no haber resaltado sus virtudes delante de los invitados. Le pedídisculpas y esa noche no compartió la cama conmigo. Ahí  comencé a conocerla verdaderamente. Me retaba,ofendía, insultaba y sobre todo me desvalorizaba, en un principio cuandoestábamos solos y luego también lo hacia delante de familiares, amigos, en elsupermercado, en la calle, en un boliche o donde fuera” cuenta Mauricio yagrega "Un día ella estaba con una vecina en la puerta de mi casa, saludé aambas con un beso y entré al departamento , ella me siguió de inmediato y muylejos de sentarse a dialogar y a tomar algo conmigo ,me empezó pegar con elsecador de pisos por la espalda y por donde sea. El problema era que habíasaludado a la vecina. La cosa estaba muy mal, estuve varios meses así hasta queles conté a mis amigos pero con mucha vergüenza. Con ayuda psicológica pudesalir de esa relación terriblemente enferma”.

Esta situación de violencia y maltrato muchas veces tiene que ver conlos cambios culturales. A la hora de asumir esta situación, la mayoría de loshombres opone resistencia. Existe el mito de que los hombres no son víctimas deviolencia doméstica. Esta falsa creencia dificulta la posibilidad de tomarconciencia de que se trata de un problema. Comprender globalmente estaproblemática, sostienen los expertos, supone analizar la evolución que registróla lucha por la igualdad de género en el marco de "la cultura dedominación" que imperó durante siglos en el mundo.

En palabras del psiquiatra Horacio Vonmaro, "se asiste en losúltimos años a una modificación en la subjetividad de las funciones respecto aépocas anteriores, a partir de la inserción de la mujer al mercado de trabajo yla adquisición de atributos y roles más masculinos".

El alto nivel de desempleo que padecen en la actualidad algunospaíses, obliga a la mujer a convertirse en el único sostén de la familia."Es allí donde aparece la idea del varón domado y sometido por ella",subraya y añade: "Hay una especie de caída de los símbolos tradicionales.El hombre se siente puesto en un lugar de descalificación y cree que hasta supropia masculinidad está en juego".

Las relaciones calificadas como violentas encuentran puntos comunes,más allá de la historia personal de cada integrante. Vonmaro destacó que granparte de las construcciones en las que se apoyan estos vínculos se desprendende la idea de que hay que dominar al otro. Interviene aquí una especie de"pseudomasoquismo" como uno de los rasgos más típicos.

Algunas de las características que conforman el patrón de conducta dela víctima van desde la angustia, la baja autoestima, la vergüenza y el pudorhasta la imposibilidad de hacer pública la situación o minimizarla cuando se lada a conocer. "Los hombres, en general, optan por decir: "De esto no sehabla", y se abstienen de hacerlo público. Pero esto muchas veces surge en unaguardia hospitalaria o intervención institucional"

De igual manera, se debe decir que en los últimos años se hancomenzado a implementar políticas públicas y  la sociedad está más involucrada. En cuanto alvarón que padece violencia aún hay mucho por realizar. Aún persiste la vergüenza,el mandato patriarcal y está muy instalado en el  imaginario social. "Prima esa idea de que elmacho se banca todo. Y si cuenta que lo golpean, que lo maltratan, se caetodo", sostuvo Vonmaro.

La clave para que el hombre logre salir de esta relación enfermiza es verbalizarlo que le está sucediendo. Aquel que logra romper esta barrera y poner enpalabras el flagelo que sufre, abre la puerta a poder recibir ayuda y romper eltabú del silencio.