Omar Cajal comenzó a vestir la camiseta de Defensores de Guillón cuando la categoría 1999 era promocional. Los días de práctica y de partidos, su mamá Marga lo acompañaba mientras Omar se ponía el buzo y los guantes para defender los colores de su club.
Hace tres años había perdido a su mamá y esa ausencia le provocó una gran tristeza que no pudo superar. Con toda valentía, el joven enfrentó una dura enfermedad, mientras soñaba con volver a disfrutar del fútbol infantil, pero como ayudante de campo.






