Este sueño comenzó en el año 99. Silvia era docente de primaria en laescuela 14 y llevaba unos tantos años,enseñando y acompañando a los más chicos. Era lo que quería hacer pero sentíaque algo más le faltaba.
Fue así como decidió fundar el jardín "El Castillito en la calleReconquista de Luis Guillón. Según ella misma cuenta, una inspectora amiga fuela que la ayudó a dar el puntapié inicial. "Un día charlando, me dijo queestaba para más, que debía dejar la docencia de lado y lanzarme a construir mipropio proyecto. Fue así como empecé a madurar la idea y me dediqué de lleno aese objetivo.
Arrancaron con dos salas para chicos de cuatro y cinco años, solohabía turno tarde y concurrían cerca de veinte nenes. El boca en boca, laconfianza de los padres y vecinos hicieron que a tan solo dos meses de laapertura, las vacantes se incrementaran y las aulas comenzaran a llenarse.
Pasó el tiempo y consiguieron recibir chicos en los ambos turnos yampliaron el espacio. Un logro que enorgullecía a todos los que rodeaban aSilvia porque sabían de su entrega y dedicación por el establecimiento. Perofue en ese momento cuando la docente comenzó a percibir que la comunidaddemandaba que haya un maternal en el barrio.
"Los padres que trabajan, que a lo mejor se les complicaba tener a suschiquitos en casa necesitaban un lugar de confianza. Por tal motivo, en vez dehacer una primaria, nos la jugamos e inauguramos un maternal.
Silvia hace dos años está jubilada como docente y sin embargo,concurre todos los días al jardín y se entrega completamente a su trabajo. Amalo que hace y eso se nota, los que trabajan con ella saben de su pasión poreducar y formar a los chicos. "No puedo quedarme en casa, siempre digo este esmi último año, dejo a alguien a cargo y me voy a descansar pero no puedo. Esmás fuerte que yo cuenta con una sonrisa.
Ante la pregunta de cómo es trabajar con nenes, responde que es algo "maravillosodebido a que recibe un amor inigualable. "Son ángeles, no tienen maldad, tequieren o no te quieren, así de simple. Me llenan de alegría, me hacen sentircomo si fuera parte de su familia.
Silvia reconoce que en los últimos años ampliaron enormemente lamatrícula pero que aun así conservan el trato personalizado. Acompañada por unequipo de maestras que trabajan con la misma voluntad y buena predisposiciónque ella forman un equipo inmejorable. Luchan día a día para que elestablecimiento crezca y sea un lugar de amor y contención.






