Esteban Echeverría

En el día de la Enfermera, te contamos la historia de Mónica Gauna

Mónica tiene 48 años y vive en Esteban Echeverría. La suya es la historia de amor y dedicación por sus pacientes a los que ayuda desde hace más de diez años.

En el día de la Enfermera, te contamos la historia de Mónica Gauna
El Diario Sur

Hoy se celebra en todo el país el día de la enfermera. Se trata de un trabajo que vale un merecido reconocimiento a las enfermeras y enfermeros argentinos en mérito a su labor, porque es un oficio difícil, y sobre todo lo más importante es sentir amor por los semejantes.

En ellos la vocación, el sentimiento de protección aunado al profesionalismo y la calidez humana hace que nos preguntemos: ¿qué sería de un hospital, un sanatorio, una salita sanitaria, de ese enfermo especial que necesita de su servicio permanente, sin los enfermeros?

Ese mismo sentimiento experimentó Mónica Gauna, cuando luego de comenzar a trabajar en un geriátrico, se dio cuenta que el gusto por ayudar y contener a los pacientes se trataba de una tarea que la llenaba de satisfacción. 

Así decidió seguir la carrera de Enfermería. Al principio, retomar sus estudios representó un verdadero desafío, algo que le costó pero que logró superar con el apoyo incondicional de sus padres y sus hijos. 

"Me enseñaron a ponerme en el lugar el otro, a dar una palabra de aliento. A veces sucede que los familiares no disponen de tiempo y la que siempre esta primero es la enfermera, entonces los pacientes comienzan a hacerte parte de sus vidas, te cuentan cosas", destacó Mónica, que actualmente trabaja en un centro para personas con capacidades diferentes haceseis años.

Los diez años como asistente y luego como enfermera no solo sirvieron para atender a un paciente, sino que además éstos la ayudaron a vivir de otra manera. Día por medio comparte doce horas con veinticinco pacientes de todas las edades. Y son ellos quienes transmiten sus ganas de vivir a través de sus muestras de afecto y le devuelven a Mónica ese verdadero sentido de la vida.  

"Mónica te ganaste el cielo, me dijo una señora. Nosotras trasmitimos la tranquilidad al paciente. Los familiares reconocen el trabajo y lo más importante es que trabajo de lo que me gusta. Me siento como en mi casa, aunque también me gustaría trabajar en un hospital para seguir aprendiendo", afirma entusiasta y añade que a la hora de estar con sus pacientes, "prioriza el buen trato, siempre una sonrisa porque es como me gustaríaque me traten. No importa mis problemas, siempre trato de dar lo mejor".