Cuando CarlosLa Ragione acompañó a su hijo al Atlético, en el año 1985, no se imaginó queese momento sería el comienzo de un amor altruista por ese lugar en el quepróximamente cumplirá veinte años como directivo. Venía del exterior y se habíaradicado en Monte Grande junto a su familia. Una vez instalado, una de las primerascosas que hizo fue asociar a toda la familia al Atlético y comenzó a llevar asu hijo a practicar básquetbol, deporte en el que empezó desde chiquito. De esemodo, como un padre más se integró con las familias del club.
En 1994,comenzó a trabajar en básquetbol como parte de la subcomisión. "En ese momentola comisión directiva del club le aportaba muy poco al deporte. Trabajaba enotras áreas o directamente no trabajaba. Eran tiempos muy difíciles y a travésde trabajar en la subcomisión, nos fuimos dando cuenta de que el club carecíade muchas cosas y que solamente funcionaba por un par de cosas personales y noinstitucionales, recordó La Ragione.
Ya siendosocios, Carlos y el grupo de padres siguieron trabajando en básquetbol hasta queen el año 1997, empezaron a armar una comisión directiva para darle otroenfoque a la institución. Se trataba de gente joven, yo también lo era y teníamuchas expectativas y deseos, que creyeron en lograr que el club creciera y sumaractividades porque había espacio físico que no estaba siendo aprovechado.
Una nuevaconducción
"En elaño ´97 presentamos la lista que hoy se llama "Atlético 2000, la comisión enaquel momento no presentó lista, no quisieron seguir más en el club por muchascosas que nosotros fuimos viendo e indagando. En noviembre de 1997, asumióCarlos La Ragione como presidente junto a veintiuna personas más. En aquelmomento cuando se encontraron con el estado de la institución, lo primero quese le ocurrió decir fue: "Muchachos estono lo arreglamos haciendo una reunión de comisión directiva semanal, sino quenos tenemos que reunir todas las noches.
Así fueque todas las noches a partir de las siete de la tarde y a veces hasta las docede la noche, se reunía la comisión directiva y no faltaba ninguno. Eranveintidós y los veintidós estaban al pie del cañón trabajando para el club. "Hemoslevantado muchísimo los primeros años, despues nos agarró la crisis que afectóa todo el país, nos costó mucho superarlas porque el club tenía deudas y lagente estaba muy mal también. El dinero que entraba no alcanzaba para gastos ypersonal, pero poniéndole mucha fuerza y energía, lo fuimos sacando y es el díade hoy que el club goza de muy buena salud, destacó en relación a los cambiosen los que trabajó la nueva comisión.
Ungigante que sigue creciendo
Actualmente,la institución tiene más de dos mil quinientos socios y diecinueveactividades. "Estamos finalizando el2016, ya finalizó el ejercicio de este año. En enero del año próximo se llamaráa asamblea donde se elegirán los vice y los pro. A mi me queda un año más demandato. Lo más importante es que el socio esté contento y mantener a lainstitución ordenada en todo sentido, destacó el presidente.
La idea es la misma, pero sumando nuevas personas que lleven el clubadelante siguiendo el camino trazado por Carlos y su equipo de "Atlético 2000,manteniendo un buen vínculo con todos los vecinos de Monte Grande. "No es fácilllevar un club adelante. En los tiempos que vivimos, cuando la gente tiene problemas,quizás lo primero que hace es dejar de venir al club porque tiene otrasprioridades. Nosotros tratamos no tener una cuota societaria alta y de no aumentardurante el año, explicó.
Recuerda al club como el lugar donde se reunía la familia y como, conlos años, hoy pasó a ser un lugar de chicos y adolescentes. Un espacio que cumple una función social decontención y educación. Esa es la función principal de todos los clubes, másallá de que sea en el Atlético o en otro club, lo más importante es sacar alchico de la calle. Que no este sin rumbo, el club es un rumbo desde que sonchiquitos, en la adolescencia, hasta que son hombres y forman familias quevuelven a venir. Ese es el trabajo nuestro del día a día. Tanto los directivoscomo la institución asumimos una responsabilidad muy grande, porque los chicosllegan al club y los papás confían en nosotros, finalizó el directivo.






