Esta mañana, Pedro Soria fue velado en la casa "Sepelios del Sur", (Duclout 121, Monte Grande). La ceremonia comenzó a las ocho y media de la mañana y finalizó pasadas las diez, cuando sus restos fueron llevados hacia el Cementerio Monte Grande.
La tristeza y la desolación infinita se hizo carne en todos y los abrazos no alcanzaban para sofocar tanto sufrimiento. "Todavía no caigo de que mi hermano no va a estar más, de que ya no lo voy a ver" menciona Lucrecia mientras se ahoga en lágrimas, "Quiero que se haga justicia y que esto no quede impune" concluye.
La imagen que seguramente se llevarán todos los presentes, fue la gorra preferida del joven puesta sobre el cajón y la difícil tarea de comprender por qué ocurrió lo que ocurrió.
Hoy fue la ultima oportunidad de despedir a un amigo, a un hijo, a un hermano. Fue también el día en que sus seres queridos pudieron decirle adiós o, tal vez, hasta luego.






