El centro de Guillón no es de los más populosos y tampoco tiene unagran cantidad de negocios. Sin embargo, es la imagen fiel de un pueblo que hacrecido significativamente en los últimos años pero que aun así mantieneintacto sus valores, sus recuerdos y las historias que se esconden detrás decada local del barrio.
Este es el caso de Raúl Garnica, un hombre cordial y cálido, que pasasus días en el negocio que se ubica en la calle Hernández 72. "Este local datadel año 1958, cuando se instaló en Almafuerte 115 pero yo empecé a trabajar acáen el 62. Al tiempo, me decidí y le compre su parte a uno de los dos dueños quetenía el negocio cuenta Raúl mientras recuerdas aquellas épocas.
Hacia mediados de los setenta, este vecino destacado, compró la otramitad del emprendimiento y se convirtió en el único dueño de la casa deelectrodomésticos. A base de esfuerzo y convicción logró realizar su sueño.
"Hemos pasado épocas muy buenas y otras no tantas pero seguimosluchando. Nuestro mayor crecimiento fue hasta el año 95, luego las cosas secomplicaron con la llegada de varias cadenas del exterior y la competencia sevolvió más compleja.
Raúl reconoce que la fuerza de su local reside en la fidelidad de susclientes y en el afecto que le demuestran. "Cuando las cosas se pusierondifíciles, nos mantuvimos por la compañía de la gente, porque ellos son los quevienen a comprar. Atendimos y atendemos a varias generaciones, a veces, vienenlos nietos de clientes que hemos tenido.
El local Garnica tiene tres empleados y además las hijas ayudan a queel comercio siga adelante. "Mi familia me apoya mucho, la que está másinvolucrada en este trabajo es la menor junto a mi yerno. Me facilitan bastantelas cosas resalta. A Raúl se lo nota como un hombre activo, interrumpió sustareas para poder llevar a cabo está nota. Minutos antes de comenzar con laentrevista, se lo veía atendiendo llamados y completando papeles. "Me hago untiempito para que podamos charlar dice.
A la hora de definir lo que representa este local en su vida, Raúlcontesta rápidamente y lo define como "su vida. Tenía tan solo treinta añoscuando comenzó a soñar a lo grande y a darle forma a este emprendimiento quedecidió llevaría su nombre y apellido.
"Este no es de los mejores años, las ventas bajaron y en algunosmomentos nos sentimos flaquear. Pero lo que me sostiene es el barrio, lahistoria, los recuerdos y la gente maravillosa que vive en Guillón. Sin dudas,son los que siempre me acompañan y me ayudan a mantenerme.
Resalta lleno de emoción al reconocer el apoyo de un pueblo que lotiene como referentes del empeño y la constancia.






