Cientos de vecinos utilizan, todos los días, el servicio que brindanlas unidades 501,394 y 245. Pero detrásde esos colectivos que los llevan a sus trabajos, a sus casas, a sus colegiosse esconde una historia de trabajo y dedicación.
Norberto Osvaldo Canegallo tiene ahora 75 años pero comenzó desde muyjoven en el rubro. Pocos conocen que la empresa, tal como se la conoce, comenzóen el año ´52, fundada por el vecino echeverriano Manuel Méndez. "La primeraconcesión llegaría hacia el ´58, yo era un pibe que trabajaba en el taller. Enese momento comenzó esta historia, relató.
Las cosas cambiaron su curso cuando, seis años después, Méndez decidiódar un paso al costado de la empresa y dividió lo suyo entre los choferes quetrabajaban en aquel entonces. Entre ellos estaba Canegallo debido a que hacíavarios años se encontraba trabajando en el lugar. "Manuel se había cansado, noera fácil en ese momento ser colectivero. Si bien ahora también implica suscomplicaciones, no son comparables a las que se vivían en esa época
Osvaldo es nacido en Azul pero vino a Echeverría de muy pequeño debidoa que su padre trabajó en la construcción del Aeropuerto de Ezeiza. MonteGrande según afirma es "su lugar en el mundo. Desde muy joven comenzó atrabajar, con tan solo 12 años como era cadete y a los 16 ya trabajaba en lafábrica textil Amat. Años después se incorporó a la empresa de colectivos. Desdesiempre, la cultura del trabajo estuvo presente en su vida.
Recuerda muy bien los momentos en los que este emprendimientocomenzaba a tomar forma. "Fuimos creciendo y avanzando a medida que fuecreciendo Echeverría. Donde se ponía una casa, nosotros hacíamos llegar a unaunidad. Dónde se extendía el asfalto, nosotros apostábamos a acceder. Seguimoscon ese enfoque, constantemente nos estamos modernizando y realizandoinversiones porque queremos el mejorservicio para la gente. Es un trabajo que requiere una supervisión constante yes por eso que todos los días vengo a mi puesto de trabajo, no me tomodescansos.
Al recordar aquellos años en los que recién comenzaba juntos a suscompañeros a formar lo que ahora se conoce como "Empresa Monte Grande, Canegalloafirma que tuvo que privarse de muchos gustos por lograr lo que hoy tantassatisfacciones le da. "No conozco lo que es ir a bailar, lo que es salir atomar algo. Empecé de muy chico y siempre tuve la cabeza puesta en loscolectivos, en hacer crecer este lugar. Le dediqué mi vida entera y aunque aveces me de añoranza de aquellos momentos que perdí, no me arrepiento de nada ylo volvería a hacer.
Las líneas 501, 245 y 394 recorren cada zona de Esteban Echeverría. Laempresa le da trabajo a casi quinientos empleados, y es el sustento de muchasfamilias del distrito. "El 90 por ciento son residentes del municipio. Por cadacolectivo que sale a las calles, hay tres empleados atrás que hicieron posibleque salga a la calle. Es un trabajo en equipo, que requiere dirección y muchaatención. Nuestros trabajadores son nuestro principal capital y así buscamoshacerlos sentir.
Osvaldo creció a la par de la empresa. Se casó y tuvo tres hijas, dosde ellas ahora están a su lado y lo ayudan en cada paso que da. Además tambiénse apoya en los miembros del directorio. "En un principio éramos dieciochosocios, pero con el paso del tiempo algunos fallecieron y fueron reemplazadospor sus hijos. Ese número ahora ascendió a veintiséis
Por último, Canegallo resalta que este lugar representa su vida enteray que no se arrepiente de eso. "Pude haber hecho las cosas bien, mal, regularpero fue mi vida y lo volvería a hacer. Acerté en muchas cosas y en otrastantas me equivoqué, me caí y me volví a levantar. Si en este momento secayeran las paredes de este lugar, se iría mi vida. Pero estoy orgulloso de loque logré construir y cada vez que veo un colectivo circular por las calles deEcheverría, me siento feliz.






