Todos los 3 de diciembre se celebra el Día del Médico en honor a Carlos Juan Finlay Barrés, médico y científico Cubano que descubrió que la transmisión de la fiebre amarilla. Una profesión que tiene puesto el corazón en la vocación de ayudar y acompañar a los otros.
El Diario Sur decidió celebrarlo contando la historia del neurólogo Jorge Curbelo, quien tiene más de cuarenta años de servicio y hoy es uno profesionales de los más reconocidos en Esteban Echeverría.
"Siempre supe que la medicina era lo mio. Desde muy chiquito sabía que me iba a dedicar a esto, sentía que cada paso que daba en mi vida, era un escalón más que me ayudaba a llegar a la meta. Terminé la primaria, la secundaria y de inmediato me anoté en la carrera. Iba hasta La Plata a estudiar pero yo sabía que era eso lo que quería para mi vida".
A base de esfuerzo y sacrificio obtuvo el título pero el destino hizo que se desviara por un tiempo de su camino. "Tuve que hacer el servicio militar y estuve catorce meses lejos de la medicina. Cuando logré retomar la profesión me puse mi consultorio frente a la estación de Luis Guillón".
Hizo pasantías en Ezeiza y en el Policlínico Santamarina y fue ahí donde comenzó a hacerse conocido en la región. Hoy todos destacan su trabajo y hasta tuvo la oportunidad de atender a varias generaciones, "Me traen a sus hijos, nietos, sobrinos. Atiendo a toda la familia, eso es muy gratificante".
Hoy se encuentra ubicado en la calle Gabaston al 1600 y su familia lo apoya de manera incondicional. Sus pacientes lo quieren y lo respetan. "Tengo un vínculo excelente con ellos. Cuando tengo días malos, son mi principal motor, sigo adelante por ellos" reconoce.
Cuando habla de la profesión afirma que es una parte "fundamental" de su vida y que gracias a ella tuvo la oportunidad de conocer a mucha gente."Pude y puedo ayudar pero también acompañé a una enorme cantidad de personas en momentos difíciles".
Quienes lo conocen saben de su entrega por la profesión, de su calidez y buena predisposición. Para ser un buen profesional, primero hay que ser buena persona y el Doctor Curbelo lo demuestra en cada consulta.






