No es tan común que nuera y suegra se lleven bien. Sin embargo, OlgaRossi y Estafanía Chazarreta, son la excepción a la regla. "Tenemos un lindo vínculo, somos muy unidas.Me case con su hijo y ahora soy viuda pero aun así nosotras seguimos juntas,trabajando y apostando a este local cuenta Olga mientras trabaja sin parar ensu tan querida máquina de coser.
A mediados de los 90, decidieron emprender este negocio tan reconocidoy ubicado sobre la calle Hernández, en el centro de Luis Guillón. Tienen susclientes fijos, y la gente las reconoce por tantos años de trabajo incansable."Vienen varias generaciones acá. El otro día le estuvimos haciendo unosarreglos al bisnieto de una clienta. Nos pone felices cuando la gente llega yse pone No es tan común que nuera y suegra se lleven bien. Sin embargo, OlgaRossi y Estafanía Chazarreta, son la excepción a la regla. "Tenemos un lindo vínculo, somos muy unidas.Me case con su hijo y ahora soy viuda pero aun así nosotras seguimos juntas,trabajando y apostando a este local cuenta Olga mientras trabaja sin parar ensu tan querida máquina de coser.
A mediados de los 90, decidieron emprender este negocio tan reconocidoy ubicado sobre la calle Hernández, en el centro de Luis Guillón. Tienen susclientes fijos, y la gente las reconoce por tantos años de trabajo incansable."Vienen varias generaciones acá. El otro día le estuvimos haciendo unosarreglos al bisnieto de una clienta. Nos pone felices cuando la gente llega yse pone contenta cuando veo lo que hacemos, o sale conforme. Ese, sin duda, esnuestro principal motor.
Siempre se mantuvieron bien hasta este año que la situación comenzó acomplicarse y hasta casi contemplaron la posibilidad de cerrar el lugar. "Sontrabajos que cobramos en efectivo y a veces lo que juntamos no nos alcanza parasostener el alquiler. Decidimos renovar el contrato pero tenemos que ver cuántotiempo podemos resistir. Lo que siempre destacamos es que los vecinos deGuillón son sumamente honestos, y jamás tuvimos problemas a la hora de cobrarun trabajo.
Hicieron vestidos de novia, de quince, trajes para que los más chicosactúen en los actos de colegio y todo ese esmero que ponen en cada prenda,luego, es recompensado con la sonrisa del cliente. "Hay gente muy buena,nosotros seguimos por ellos dicen al unísono las dos.
El local surgió porque ambas estaban pasando por un mal momentolaboral. Ninguna de las dos tenía trabajo y fue entonces cuando surgió la ideade enfocarse en este emprendimiento familiar. "Yo tenía casi treinta años y misuegra más de cincuenta. En ese entonces, tenía a mi hijo muy enfermo y teníaque llevarlo continuamente a Casa Cuna, por eso, renuncié a mi puesto en laUnión de Maestros Primarios. Padecía de una neuronía, estuvo en tratamientocuatro años pero se salvó y hoy es un chico muy sano. Mientras sigue colocandoalfileres los nombra y se llena de orgullo "Tengo dos varones Iván y Matías yuna chica que se llama Geraldine
Olga es de Uruguay, vino a los veintisiete años debido a que suhermana había arribado a la Argentina y había nacido su primera hija. "Medesesperé cuando me enteré que supe que tenía una sobrina, entonces, no lo dudeun segundo y me vine para estas tierras. Dejé un trabajo muy bueno que teníaallá pero traje conmigo a toda mi familia. Respeto y quiero mucho a este país yme comporto de la mejor manera para honrar a este lugar que tanto me dio.
Estefanía por su parte siempre vivió en Echeverría y no solo esreconocida por los vecinos sino que también todos la quieren mucho. Olgacomenta que a veces cuando sale a la calle sin su suegra, todos en la calle lepreguntan y mandan saludos. "No nos conciben separadas, y eso es porque estamosmucho tiempo juntas y nos acompañamos en todo lo que emprendemos.
El negocio que ambas supieron formar no tiene nombre aunque reconocenque en algún momento lo conocían como"Fernanda. En este pequeño local debarrio, los valores abundan al igual que la calidez que ambas transmiten.






