ESTEBAN ECHEVERRÍA

Fernando de Toro, la historia de un español que hizo su patria aquí

Un sevillano que llegó a la Argentina como tantos, que encontró en esta tierra su futuro y lo devolvió con amor por lo que un día fue Esteban Echeverría. Una historia con rasgos comunes, pero un protagonista diferente. Por él, y otros, hoy vivimos en una ciudad importante.
sábado, 14 de mayo de 2016 · 11:25

Monte Grande era entonces un pequeño pueblo con su centro comercial, su plaza, como todas las plazas de los pueblos de la provincia de Buenos Aires. Alrededor de la Plaza: la iglesia, la municipalidad, la escuela, la sala de primeros auxilios. Las calles eran de tierra. Sólo la principal estaba empedrada. Corría el año 1930. Las quintas se agrupaban a ambos lados de las vías del ferrocarril. La de mi abuelo materno estaba cerca de la estación y sus cinco manzanas se extendían a lo largo de las vías férreas. La de mi abuelo paterno, estaba del otro lado de la estación y había que cruzar las barreras para ir de una finca a otra.  ("El hombre del traje blanco”, Raquel de Toro)  

 

 

 

 

 

Nacido en la ciudad de Sevilla, España, Fernando de Toro fue un antiguo vecino de Esteban Echeverría, tiempo antes de que el partido llevara ese nombre. Cuando por ese entonces el pueblo de Monte Grande estaba ligado a Lomas de Zamora.

Don Fernando estaba casado con Doña Purificación Valle, también de origen español. El matrimonio se radicó en nuestro país, junto a sus dos hijos, Fernando y Manuel, alrededor del año 1883. Posteriormente en la Argentina nacieron Josefa y José Salvador. La familia se ubicó en un primer momento en el barrio de San Telmo.

Don Fernando instaló en Buenos Aires una agencia de cambio con anexo filatelia y lotería, y al poco tiempo, adquiere su quinta de Monte Grande, donde decidió construir una residencia a la que llamó "La Purificación”, en honor a su esposa, que se concluyó en 1906, siendo una de las primeras casas del pueblo cercanas a la estación ferroviaria.

Esta quinta ocupaba la manzana que hoy comprende las actuales calles Fernando de Toro, Ingeniero Duclout, Tomás Alva Edison y la avenida Nuestras Malvinas.

En la entrada había un portal de hierro trabajado artesanalmente, una galería cubierta que la rodeaba, dos copones que servían de maceteros, en donde figuraba el nombre "La Purificación” en grandes letras mayúsculas realizadas con metal, más el agregado de "f. de t.”. En el mismo lugar también estaba inscripto el año de su inauguración bajo un águila de material con las alas desplegadas.

La casona que perteneció a la familia de Toro a principio del siglo XIX, fue demolida y en su lugar se levantó un club de tenis.

 

"En la quinta, debajo del parral la familia solía reunirse esperando la hora del té que se servía en el amplio comedor. La abuela, meciéndose en su sillón hamaca de mimbre, relataba a sus nietos historias de Monte Grande. En ese lugar de la provincia de Buenos Aires, el abuelo había construido a principio de siglo, la casona rodeada de jardines y la huerta al fondo del terreno. La abuela, como buena jerezana, era bastante supersticiosa y esa tarde, rodeada de su familia, comenzó a relatar el origen de una de las supersticiones más conocidas: el peligro de reunir trece comensales en torno a una mesa” (…)

 

A Don Fernando de Toro se lo recuerda por su prestancia, su galera bombín y su espesa barba blanca, pero en realidad más se lo recuerda como benemérito donante, en oportunidad de practicarse la colecta de dinero y bienes que se requirieron para hacer frente a las exigencias del artículo 4º de la ley fundacional del partido de Esteban Echeverría, aprobada el 9 de Abril de 1913. El mismo obligaba a que esos primeros vecinos se hicieran cargo de la adquisición de los solares para levantar los edificios públicos que necesitaba el nuevo municipio para su funcionamiento, es decir, municipalidad, registro civil, juzgado de paz, comisaría, escuelas, la iglesia, corralones, cementerio, entre otros edificios.

En esa oportunidad, Fernando de Toro entregó a los integrantes de la comisión recaudadora, que se organizó en 1913, la importante suma de cinco mil pesos, aporte de evidente peso a la altura de ese año.

Esteban Echeverría, que hasta ese momento, era un poblado en el límite entre Lomas de Zamora y San Vicente, fue fundado gracias al esfuerzo y visión de futuro de un grupo de hombres que se unieron para materializar un sueño colectivo. Aquel grupo que fue protagonista estaba integrado por Fernando de Toro, Luis Guillón, Domingo Chimondeguy, Juan Parish Robertson, Herminio Constanzó, Pedro Reta, entre otros, se reunían habitualmente en "La Sofía”.

Manuel de Toro, en forma conjunta con Vicente Ramos, hijo del fundador de igual nombre, editó el semanario "Hojas Sueltas”, que se imprimió durante los años 1913 y 1914. Esta fue la primera publicación de la flamante Monte Grande. De notable presentación y diagramado, incluía noticias sociales y culturales, las poesías de Manuel de Toro e ilustraciones. De esta manera, se convirtió en el primer poeta del que se tiene registro en la ciudad cabecera de Esteban Echeverría, además su publicación registró los primeros pasos y brindó valiosa información sobre los comienzos del partido. 

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