ESTEBAN ECHEVERRÍA

Aplazos, ¿Para bien o para mal?

Vuelven los números en rojo para los pibes de primaria. ¿Límite? ¿Advertencia? ¿Humillación? ¿Frustración? ¿Ejemplo?. El tiempo dirá si es éxito o fracaso.

Aplazos, ¿Para bien o para mal?
El Diario Sur

En la última semana se despertó un fuerte debate en torno a ladecisión del gobierno de la provincia de Buenos Aires de modificar el régimende calificaciones en el nivel primario y retornar, con la llegada de losboletines escolares en junio, a la vigencia de los aplazos para los alumnos decuarto a sexto grado cuyas calificaciones estén entre 1, 2 y 3 puntos. Por otraparte, para los alumnos de primero a tercer grado que no cumplan con losobjetivos de su nivel, la calificación oscilará entre "insuficiente"y "aún no satisfactorio", al tiempo que volverá el "sobresaliente"como la mejor evaluación académica. Hasta ahora, los docentes sólo podíancalificar con "muy bueno", "bueno" o "regular".

La medida fue aprobada por el Consejo General de Educación de laProvincia de Buenos Aires en una ajustada votación con cuatro a favor delcambio contra tres que pretendían que el sistema continuará como hasta ahora yel rechazo de los gremios docentes.

La innovación modifica el llamado Régimen Académico de Primaria, querigió durante todo el ciclo 2015 y que, en su momento, había originado fuertesrechazos por la supresión de los aplazos, ya que de esa manera el pasaje degrado no presentaba exigencias. Sus defensores esgrimían que este régimenpermitía contener en la escuela a los alumnos cuyo aprendizaje fuera insuficiente,al tiempo que juzgaban que los aplazos resultaban "estigmatizantes".

La evaluación aplicada sistemáticamente es un recurso universal paraseguir la marcha del proceso de aprendizaje de cada alumno en la escuela. Esaevaluación, debe ser continua y fundarse en razones objetivas que lajustifiquen y sean bien comprendidas por el alumno y su familia. En verdad, laevaluación constituye un indicador del rendimiento del alumno, que orientasobre la necesidad de mejorar o de mantener los esfuerzos del aprendizaje y,según los casos, las consecuentes conductas por seguir, ya sea de mayor apoyo ybúsqueda de soluciones para sus dificultades o bien de aliento para que nodecaiga su rendimiento positivo. También la evaluación abre interrogantes aldocente: ¿hasta dónde ha logrado motivar a sus alumnos al estudio?, ¿qué máspuede hacer para que mejoren los rendimientos?, ¿qué otros recursos emplearpara estimular al que no se esfuerza?

En medio de la polémica, la gobernadora de Buenos Aires, María EugeniaVidal, defendió fuertemente los cambios introducidos en el sistema deevaluación y afirmó "Para mí la meritocracia es un valor, el esfuerzo es unvalor, y deben ser aprendidos en la escuela. Pero además, esta medida fuetomada por el Consejo General de Educación de la Provincia, donde tienenrepresentación los gremios, y donde se discutió durante mucho tiempo" yagregó "Se hicieron consultas a más de 2.500 escuelas públicas y privadas de laProvincia, que reflejaron que el sistema anterior había fracasado, porque no eraclaro, porque no ayudaba a las familias a reconocer dónde estaban parados loschicos".

Vidal resaltó que todos los cambios introducidos en el sistema escolardesde su asunción son "un paso adelante", aunque admitió que "noalcanza, porque todavía falta mucho por mejorar".

Quién también se expresó a favor de esta nueva medida fue el DirectorGeneral de Cultura y Educación bonaerense, Alejandro Finocchiaro y manifestó "Unaescuela inclusiva es una escuela con clases todos los días, donde los chicosaprenden lo que tienen que aprender, y se les enseñan valores. Y el esfuerzo esun valor. No todo es lo mismo, no da lo mismo, no todos pueden ser lo mismo. Cuandouno sale del secundario y no sabe leer ni escribir, al ir a pedir un trabajo,lo segregan, ésa es la estigmatización”.

Los detractores de esta reforma coincidieron en que tomar una medidade estas características requiere un estudio de impacto educativo que no serealizó, además de no tener en cuenta la opinión de los docentes. Un informerealizado por  la Organización de lasNaciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura (Unesco) indica que"La repitencia y el trabajo sobre lo negativo del aprendizaje de los chicos no losmejora sino que los empeora. Se debe buscar la forma para que los alumnosentienda mejor los contenidos y de esa manera bajar estos índices negativos enla educación”.

Pero un aplazo ¿Puede llegar a frustrar a un alumno de primaria? ElPsicoanalista, Nicolás Conde, afirma que "La forma en la que un nene se puedetomar un mala nota va a depender mucho de cómo esté contenido por la familia,por sus padres. No está mal la vuelta de los aplazos porque en otras épocassiempre existió y no había chicos estigmatizados por sacarse un uno o un dos” yagregó "No estoy en contra de la vuelta del aplazo, lo que sí considero es queninguna medida que se tome va a ser efectiva mientras los docentes no sepantransmitirles un deseo a sus alumnos, porque que eso es lo que más ayuda a laenseñanza”.

En este punto coincide la especialista en psicopedagogía, EleonoraLasala quien resalta que "La formación docente es un aspecto de la educaciónque debe preocuparnos. El maestro de hoy necesita estar capacitado para poderenseñar procedimientos o estrategias de pensamiento, ayudarlos a que tengan interés,plantearse un objetivo y  no meramentecontenidos a

los que los alumnos acceden con facilidad a través de latecnología y los medios de comunicación”.

El debate ya está abierto, las posiciones ya están tomadas, de ahoraen más será el tiempo quién determine qué es lo más óptimo  para la mejora de la educación argentina.