Madariaga 45, a pocos de metrosde Arana, en ese lugar se encuentra hoy la zapatería Martins. Todo Luis Guillónconoce el local, no hay vecino que no haya parado alguna vez a mirar susvidrieras. Sin dudas, este negocio forma parte de la historia del barrio.
Elías y Amelia se conocieron a comienzos de los años 70, él era zapatero enCapital y se las rebuscaba como cualquier otro trabajador. Ella, por su parte,era docente y estaba comprometida, con planes de casamiento y todo un futuro diagramadopero el destino intervino e hizo lo suyo. "Un día mi mamá fue a comprar un parde zapatos al negocio en donde trabaja mi papá, cuando la vio quedó deslumbradoy para volverla a ver, le vendió el par equivocado cuenta Selene, la hijamenor del matrimonio, y agrega "Obviamente, ella volvió al local a los pocos días para hacer el reclamo y él se lasrebuscó para sacarle el teléfono.
Fue amor a primera vista y el principio de una gran historia. Ameliarenunció a todo y se casó con Elías, del centro de Bueno Aires pasaron aGuillón y comenzaron con el emprendimiento. "La primera zapatería la tuvieronen la calle Alberdi y Hernández,allá por 1978, cuatro años después se trasladaron a Madariaga pasando Boulevard Buenos Aires junto a la bicicletería "Chiquito", otro referente del barrio"
Entre los vaivenes económicos del país, y mientras se agrandaba la familia, hacia 1984 sumaron una nueva sucursal en la calle Hernández casi Independencia junto a lo que fue la despensa de Don A'Damo. Poco a poco se fueron consolidando en la zona céntrica junto al ferrocarril en la esquina sureste de Arana y Madariaga. "Cuando el esfuerzo familiar se consolidó en el local actual, mis papas decidieron construir nuestra casa arriba del negocio. Esta zapatería es mucho más que un lugar de trabajo, es todo y más".
Este matrimonio conocido por todo el barrio tuvo tres hijos: César,Vanina y Selene. El trabajo, el esfuerzo y la dedicación fueron los valores másimportantes que les dejaron. Nunca se soltaron la mano, siempre estuvieronjuntos en todo momento. Elías falleció hace tres años mientras que Ameliapartió hace menos de un mes. "Eranmuy compañeros y se entendían mucho, este zapatería fue su sueño, y nosotros lovamos a continuar afirma Selene, mientras la emoción se apodera de su cara.
El hijo mayor de los Salomón es contador, la historia dice que elnegocio se llama "Martins debido a que es su segundo nombre. Vanina, por suparte, siempre fue la más abocada allocal y acompañar a sus padres. La hijamenor de esta familia, en cambio, siguió el magisterio y se convirtió enmaestra jardinera. "Los tres vamos a participar en el local, cada uno ocupandoun rol determinado. César en el área administrativa y las dos mujeres nos vamosa encargar de las ventas. Nuestro próximo objetivo es remodelar la zapatería yseguir adelante.
Pasa el tiempo y el amor sigue intacto, en un principio, la fuerza deElías y Amelia los llevó a construir este emblema en el centro de Guillón. Hoy,sus hijos, motivados por el cariño y el afecto hacia sus padres, los hará continuarcon este sueño que no se acaba nunca.






