ESTEBAN ECHEVERRÍA

Pedro Farina, el homenaje a un hombre común

Un inmigrante entre tantos, de una aldea del centro de Italia. Un gringo que llegó "a hacer la América", que enamoró a una mujer, construyó una familia que aún vive entre nosotros en cuarta generación, cansó sus manos en el trabajo, creció, fue de a poco el forrajero del pueblo, después el dueño del almacén de Ramos Generales, y siempre el padre, el abuelo, el vecino laborioso, a su manera…

Pedro Farina, el homenaje a un hombre común
El Diario Sur

Don Pedro Farina nació el 29 de junio de 1862 en la localidad deVoguera, ubicada en la carretera que une a las ciudades de Piacenza yAlessandría, Italia.

Llegó a nuestro país en compañia de su hija mayor, aproximadamente en1895, radicándose en el pueblo de Monte Grande. Su esposa María Sampellegrinise reunió con él en 1897, como así también sus hijos Florencio e Isolina.

Se inició como jornalero; algo más tarde como acopiador de aves y dequesos, habilitando algún tiempo después un comercio de forrajes con anexoramos generales y despacho de bebidas que atendió hasta el año 1928,transfiriendo sus actividades a sus hijos, el ya mencionado Florencio y Juan,nacido posteriormente.

El matrimonio fijó su domicilio en el centro del pueblo, en la calleCarlos Casares, hoy Doctor Anacleto Rojas 177, agregándose sus hijos Ángela,María y Luis.

El comercio de forrajes fundado por Don Pedro Farina en 1906, estabaubicado en Anacleto Tojas 187 y fue probablemente el negocio de nuestra ciudademplazado en el mismo sitio y dedicado al mismo rubro alrededor de cienaños.

En 1936, el fundador cedió el comercio a sus hijos Juan y Florencio,quienes aparecen en la foto. Al fallecer Juan Farina, el forraje fuetransferido a la familia Derbenti. Florencio Farina, no obstante, continuótrabajando en el lugar como empleado. Este comercio funcionó en el mismolugar y se dedicó al mismo ramo hasta el año 2008 en que cerró suspuertas lo cual es, probablemente, un caso único en la historia lugareña.Fotografía aparecida en el periódico "La Comuna", edición del 29 desetiembre de 1942

Don Pedro cuidaba el centavo y trabajaba todo el día. Guardaba susahorros en una lata, saludable ejercicio financiero que los argentinos nuncadebimos olvidar. Sabe que vaciar esa lata le permitirá, un par de años después, traer consigo a su esposa, que, comocorresponde a una buena cónyuge italiana, se llama María y aguarda - entreansiosa y esperanzada - que su marido consiga rescatarla de las privaciones dela tierra natal.

Don Pedro Farina falleció en Monte Grande el 26 de Julio de 1947, a laedad de 85 años, siendo fiel testigo del progreso que década tras década fueadquiriendo el viejo pueblo de Monte Grande y posteriormente, el partido deEsteban Echeverría.

"Tengo apellido de calle de Monte Grande y eso no deja de gustarme. Laarteria en cuestión se llama Pedro Farina, como homenaje de alguna autoridadcomunal a mi bisabuelo, antiguo vecino de la zona.

En varias oportunidades, intenté un juego de imaginación en el quereconstruyo mentalmente mi pueblo -en ese entonces el pueblo de Don Pietro -tal como debió ser hace más de cien años. Calles de tierra, en las que ladistinción entre acera y calzada es un tecnicismo leguleyo. Una casa o a losumo dos, por manzana, comienzan a justificar el reciente trazado urbano. Másallá, árboles, plantas y huertas se alternan con grandes pastizales. En una deesas huertas, a tres cuadras de la estación, veo a ese tano corpulento,sufrido, que se ha afincado junto a su hija mayor, menos que adolescente.

A veces me preguntan qué hizo mi bisabuelo para tener una calle con sunombre.

Respondo: "- Estuvo acá, en Monte Grande, hace más de cien años ytrabajó en el pueblo el resto de su vida. Nada más que eso", narró en una oportunidad Carlos Farina, bisnieto de Don Pedro.