Edunor se encuentra en Vicente López 179 equina Rojas. Este local hace cincuenta y cuatro años se dedica a la ventade elementos de caza y pesca. Este negocio creció a la par Monte Grande y nosolo lo reconocen aquellos que realizan estos deportes sino también todosaquellos que viven en la localidad yalguna vez pasaron por su vereda.
Originalmente, Edunor se inició en la calle Rojas, tiempo después se trasladóa la esquina de esa calle con Vicente López hasta ubicarse en donde seencuentra actualmente. Su dueño y mentor fue Osvaldo Farfalla, que si bien eratornero y trabajaba de eso mismo, era fanático de las actividades al airelibre y por tal motivo abrió el local.
Este referente del esfuerzo, le dio nombre a su negocio en honor a suhijo Eduardo y Nora. Ellos dos fueronquienes lo ayudaron a mantener el local y a expandirse, lograron abrir uno enBurzaco, en Turdera y en Ezeiza, aunque este último no prosperó. Edunor estaba en su mejor momento, todo el sacrificioque los Farfalla habían hecho comenzaba a dar sus frutos, pero las cosas muchasveces no salen como están planeadas. Osvaldo se enfermó de neumonía, y derivó en algopeor, un cáncer de mama y de pulmón.
Hacia el año 1990, esta familia perdió a su jefe de hogar y a los doshijos les llegó la hora de demostrar todo lo que habían aprendido del trabajo.Nora, se hizo cargo del local de Monte Grande, con ayuda de su esposo Adrián DaCruz mientras que Eduardo se ocupó del negocio de Turdera. Trabajaron día adía, en conjunto, unidos, con la misma ambición: mantener en lo más alto elnombre de su padre.
Pero el destino volvió a ponerles una prueba difícil en sus caminos,Nora se enfermó y falleció, al igual que su padre, de cáncer de mama. Hace unaño y medio, Adrián, su marido, ocupó su lugar y se cargó el emprendimiento alhombro.
"Me hice responsable del local porque sé lo mucho que significa paraesta familia. La caza y la pesca no eran mi fuerte pero las cosas quenecesitaba saber, las aprendí trabajando con mi esposa. Estamos en una épocadifícil, la situación del país es complicada pero la gente sigue viniendo,saben que acá encuentran todo lo que necesitan cuenta Adrián y agrega "Yo voya seguir adelante, en especial, por mi hija, de la que somos padres con Nora.
Adrián reconoce que aceptó este lugar por el amor incondicional que "sientepor su esposa fallecida. "Estuvimos juntos diecisiete años, sin casarnos, no necesitábamosningún tipo de papel pero a un año y seis mees de su partida, siento que estoymás casado y unido a ella que nuncaconcluye.
Pasa el tiempo y el local sigue firme, atravesaron momentos defelicidad y otros no tanto, pero el negocio siempre siguió adelante. Atrás delmostrador, una familia que logró superar las pruebas más difíciles,gracias al amor y el trabajo.






