ESTEBAN ECHEVERRÍA

Al-Anon: el grupo que ayuda a familiares y amigos de alcohólicos

Al-Anon se encuentra en Monte Grande hace 32 años y se dedica a ayudar a familiares y amigos de alcohólicos. Un lugar para intercambiar experiencias, compartir dolores y brindar contención.
sábado, 28 de mayo de 2016 · 20:00

El alcoholismo es una enfermedad causada por el abuso excesivo de bebidas alcohólicas, que puede traer graves trastornos e incluso tener consecuencias hereditarias. Pero así como puede traer grandes consecuencias  físicas, tiene el poder de destruir vínculos,  separar familias y alejar a amigos. ¿Quién contiene a aquellos que luchan día a día por sacar a sus seres queridos de este vicio? 


Al-Anon y Al-Ateen son grupos que ayudan a familiares y amigos de alcohólicos a sobrellevar esta situación por la cual están atravesando. Esta organización lleva cincuenta años trabajando, con más de 250 grupo en el país. En Monte grande, por ejemplo, hace treinta y dos años, se reúnen en la  Parroquia Inmaculada Concepción, los lunes por la mañana y los martes y jueves, después de las seis de la tarde. 


A estas juntadas asisten, aproximadamente, diez personas por reunión y el objetivo principal es ayudarse entre miembros que atraviesan o a travesaron una situación similar. No hay un director, ni psicólogos ni nadie que se encargue de coordinar, solo la palabra compartida y el intercambio de las experiencias. Es espiritual, apolítico, económicamente autosuficiente, no está afiliado con ninguna religión y se encuentra a disposición de todos. 


 Cada integrante cumple una función determinada: están los que se ocupan de administrar la literatura y los tópicos que se van a tratar en el encuentro, otro representa al grupo, los que se encargan de la tesorería y quienes se ocupan de preparar el salón en cada encuentro.  Las donaciones son a voluntad, no hay una matrícula ni una cuota que pagar, el único requisito imprescindible son las ganas de estar bien y salir adelante. 


Al-Annon comparte el programa de recuperación de Alcohólicos Anónimos basado en los Doce Pasos y además es anónimo. Este es el principio que permite a los miembros mantener bajo estricta reserva la identidad y los relatos de los que asisten a las reuniones.  "Por lo general, llegamos todos muy mal, con mucha tristeza y emociones enfrentadas” cuenta Graciela R. y agrega "Nos acercamos a esta lugar con dos sentimientos: odiando y amando al alcohólico, y eso nos lleva a estar muy afectados”. En su caso, se acercó al grupo a causa de una ex pareja hace ya trece años y según cuenta el grupo la ayudó considerablemente. 


"Me casé después de tres meses de noviazgo y al tiempo empecé a ver que era alcohólico y no era tan divertido como yo creía. Esto lo empiezo a notar en la convivencia, ahí arrancó mi sufrimiento, me enfermaba, la pasaba mal y la relación se empezó a desgastar. Decidimos buscar ayuda y aceptó, logramos que esté cuatro años en sobriedad pero al tiempo recayó. Yo había sido muy clara con él, si volvía a tomar, lo dejaba, y así fue” cuenta y añade "Fue muy difícil separarme, lo odiaba y lo amaba, lo echaba y lo recibía, cuando él se iba yo salí a buscarlo y lo traía otra vez. Pero no podía vivir más con él, llegaba borracho y no me dejaba dormir, hablábamos horas, discutíamos y no lograba conciliar el sueño, fue un tormento”.  


Graciela R. cuenta que en su caso no hubo violencia física algo muy distinto de lo que ocurrió en el caso de Graciela C. Ella acudió al grupo por hecho de agresión que sufrió con su esposo, "En tres oportunidades se puso muy violento, casi siempre las los enojos surgían por los celos. Yo le aclare que no iba a seguir en esas condiciones. Me fui a vivir a lo de mi hija y a los tres días vino a buscarme diciendo que había encontrado un grupo que lo iba a ayudar. Así fue, entro a Alcohólicos Anónimos y yo a Al-Anon. Mi marido logró recuperarse y está sobrio hace diesciseis años,  cumplimos treinta y un años de casados y logramos remontar una cuadro complicadísimo. Después de lo que pasé logré terminar la secundaria, hago cursos de pintura y me enfoco en mí, en estar bien, en recuperar el autoestima perdida”. 


Sonia, por su parte, se acercó al grupo hace menos de tres meses, su situación es muy distinta a la de sus compañeros, aún es nueva y hay situaciones que le resultan complicadas manejar. "Me acerqué también al grupo a causa de la relación que estaba llevando con mi marido. Tenemos un hijo en común pero en casas separadas, si seguía con él, se iba a llevar mi salud. Me hace muy mal verlo alcoholizado, los nervios me destruyen, en especial, al día siguiente cuando está sobrio y quiero decirle todo lo mal que me hace” y agrega  "Mi esposo está feliz de que venga a Al-Anon porque dice que de esa forma voy a logar ser más ‘más buena con él’ "cuenta de forma irónica. 

 

Todos los integrantes coinciden con que el alcoholismo es una enfermedad que genera pérdidas, ellos siguen adelante y buscan revertir eso. Empezando por ganar y recuperar la sonrisa que alguna vez les arrebataron.

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