ESTEBAN ECHEVERRÍA

Juan Pablo Italiani: Aquel gobernante. Aquellos tiempos

Comerciante en aguas gaseosas, político, partidario de Yrigoyen, fue dos veces intendente del Partido y terminó preso por la revolución de 1930
domingo, 12 de junio de 2016 · 00:47

Don Juan Pablo Italiani nació en la localidad de Lomas de Zamora el 23 de febrero de 1894. Se radicó en el pueblo de Monte Grande en 1908,es decir, cinco años antes de la fundación del municipio.

Una vez instalado en la localidad, se dedicó al comercio. Primeramente fue elaborador de agua gasificada en sifones y de algunas bebidas similares, y  tiempo después se dedicó a la distribución de las mismas.  El local se  hallaba en la actual esquina de Fair y Constanzó, en los fondos del antiguo almacén "Los Cuatro Caminos”.

Pero el comercio no era su única pasión sino que además sentía interés por la política lo que lo llevó a afiliarse a la Unión Cívica Radical. El compromiso con su pueblo, y la entrega con la que militaba lo llevó a convertirse en intendente municipal de Echeverría en dos ocasiones: desde el 1º de enero de 1926 hasta el 31 de diciembre del 27 y un segundo período desde enero de 1928 hasta diciembre del 29.

No sólo realizó obras importantes en el distrito sino que además se destacó por su progresista actuación como administrador comunal.  Fue un hombre sumamente querido  y admirado por el lugar que lo vio crecer.

De su administración se destacan los afirmados de las calles de tierra  que habían en el centro de Monte Grande, y además, logró finalizar las obras correspondientes al camino de ingreso al municipio, el cual unía el centro con los  pueblos intermedios. Todo el sueldo que recibía como jefe comunal,  lo donaba en su totalidad para que las calles de la región  se siguieran extendiendo. Gracias a esto, se logró adoquinar  el acceso del antiguo "boulevard” Buenos Aires hasta la estación ferroviaria de la localidad cabecera.  

Además tenía un carácter innovador,  casi vanguardista para su época. Durante su mandato se  la antigua plaza "Nueva Escocia”, fue completamente remodelada y se convirtió en la plaza "Bartolomé Mitre”. Allí se levantó un busto del prócer, el cual fue obra del famoso escultor argentino Don Pedro Zonza Briano.

Vehementemente, involucrado con la temática política local, fue nombrado concejal, juez de paz y presidente de la U.C.R. del comité del partido de Esteban Echeverría. Este último cargo lo llevó a estar preso durante los años treinta o también conocido como "La década infame”

El señor Italiani fue un hombre progresista y de acción, serio y responsable como así también comunitario. Durante su positivo desempeño como intendente municipal, tanto Monte Grande, como los demás pueblos echeverrianos, se favorecieron con su labor de gobierno.

Pero los valores de este hombre  no se quedaron solo con él sino que supo armar una familia, y transmitirle sus aprendizajes. Tuvo dos hijos, Héctor Santiago  y Roberto Juan José, este último fue médico clínico y cirujano, al cual llamaban "bisturí de oro” por su gran desempeño. Sin duda alguna, fue uno de los especialistas más destacados no sólo de Echeverría sino también de la ciudad ya que fue el jefe del área de cirugía del Hospital Rawson.

"Don Juan Pablo” falleció en Monte Grande el 18 de diciembre de 1957, su desaparición significó una pérdida para toda la comunidad. Tanto él como su hijo Roberto  tuvieron un corazón solidario y una honestidad pocas veces vista, por tal motivo,  el ex jefe comunal tiene una calle que lo recuerda. La misma se encuentra en la zona céntrica de Monte Grande y nace al 100 de la avenida Leandro N. Alem, su trazado alcanza hasta la localidad de El Jagüel y atraviesa los barrios San Norberto, La Sofía y Santa María.

 

EL TESTIMONIO DE LA NIETA DE "DON JUAN PABLO" :

"Mi abuelo fue un hombre muy bondadoso y dedicado a su pueblo. En los años 30 estuvo preso debido a que fue presidente del partido Radical de Esteban Echeverría pero su adversario político, Enrique Santamarina, lo ayudó a  salir de la cárcel. A pesar de ser contrarios entendían que no eran enemigos y que debían ayudarse ante cualquier adversidad. Ambos tenían una visión de construcción y no de destrucción.

Cada vez que lo recuerdo me lleno de orgullo porque era un hombre que hacía las cosas de forma desinteresada, por el amor que le tenía a este municipio. No tuvo formación universitaria, es más, no podría aseverar que haya terminado la secundaria, su mayor y mejor herramienta era la sabiduría que poseía. Todo el sueldo que percibía como intendente lo donaba para mejorar las calles del distrito.

Esos grandes valores, mi abuelo supo transmitírselos a su familia, comenzando por mi padre, Roberto Juan José Italiani, quién era conocido como "el bisturí de oro” de la ciudad.


Comentarios

Otras Noticias