ESTRENOS-NACIONALES

El almacén de Pardini, setenta años de servicio

“Pardini Hermanos”, se ubica en la calle Colón y la Colorada y hace setenta años es el local elegido por la gente del barrio.
miércoles, 15 de junio de 2016 · 14:12

Ricardo, es quien se encarga de llevar adelante el negocio junto a toda su familia. "Si bien estamos desde el 45, el local comenzó a funcionar con uno de mis tíos en 1932. Cuando tenía trece años, comencé a trabajar y a involucrarme cada vez más” cuenta y recuerda la época en la que era solo un chico que jugaba a repartir los pedidos.

 

En esos momentos, Monte Grande comenzaba a poblarse. Los obreros que levantaron este gran pueblo con su esfuerzo elegían el almacén de Ricardo para comprar mercadería y dar por finalizada una ardua jornada de trabajo.

 

"En esas épocas no solo nos compraba la gente de la zona sino que además, a pocos kilómetros del negocio, estaba la quinta del gobernador Domingo Mercante y siempre pasaban por el frente del local. Sus custodios bajaban y seguían camino hacia La Plata donde estaba la Casa de Gobierno”.

 

"Pardini Hermanos” era uno de los pocos comercios que había en la localidad, junto al local del señor González que se ubicaba en la calle Alsina y el de Repetto en Alem. "Mantenemos la clientela de esa época, hay gente que vino a comprar con sus hijos en brazos y ahora esos hijos vienen con sus nenes. Son tres generaciones las que venimos atendiendo, eso para mí es un elogio porque quiere decir que la gente nos elige”.

 

Actualmente, Ricardo trabaja junto a su hermana, Hilda; su esposa, Alicia y su hijo, quien lleva su mismo nombre. Detrás del mostrador hay una familia que se sacrifica y le pone el mayor de los empeños para que este negocio se siga manteniendo en pie. "Tengo ochenta y tres años y todavía tengo ganas de venir y atender. Eso es porque me divierto mucho, porque les hago chistes a los clientes y ellos me cargan a mí. Hablamos de fútbol, me cuentan sus problemas y eso no tiene precio”.

 

Este hombre que lleva consigo tantas historias, recuerdos y anécdotas, confiesa que se queda hasta las once de la noche ultimando detalles para que al otro día, el local abra en perfectas condiciones. No se cansa nunca, siempre pone lo mejor de sí, la buena predisposición es lo que abunda.

 

"Este almacén es mi vida, no me imagino haciendo otra cosa, no podría quedarme en casa. Para que la gente siga viniendo, tengo que hacer mi trabajo con mucho cariño” confiesa Ricardo. No quedan dudas de que ese afecto está, y es lo que hace que este negocio histórico de Esteban Echeverría, se mantenga a pesar del tiempo.

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