ESTEBAN ECHEVERRÍA

Nuestras calles: Carlos Siciliano, con la pluma y la palabra

Los deseos de formar e informar se conjugaron en él desde joven. Conoció el país y ya retirado se dedicó a fortalecer los lazos sociales y culturales de sus vecinos echeverrianos.

Nuestras calles: Carlos Siciliano, con la pluma y la palabra
El Diario Sur

Carlos Siciliano Marinari nació en Lomas de Zamora el 22 deagosto de 1911. Docente de profesión y periodista de oficio, se desempeñódurante su juventud en diarios locales de su tierra natal hasta que partióhacia la Patagonia, no sin antes recibirse de maestro de grado. Radicado enNeuquén, comenzó a trabajar en colegios rurales así como lo haría años mástarde en Chubut y La Pampa.

El reconocimiento obtenido le valió el cargo dedirector de primaria. Cuando no se la pasaba en la sala de dirección, reflotabasu vieja pasión por el periodismo en publicaciones de la región. Y así fue comollegó a convertirse en el director del diario Esquel de Chubut. Años más tarde,fundaría la revista "Juvencia”, pero su pluma trascendería el siempre efímeropapel de diario cuando publicó el libro sobre pueblos originarios "Camarucosobre los araucanos”. Sin embargo, nunca dejó de lado la docencia, sino que siguióejerciendo y se llegó a jubilar como inspector de escuelas primariasnacionales.

Al poco tiempo se instalaría en nuestro partido y, yaretirado del ambiente educativo, comenzaría a ser funcional al enriquecimiento social ycultural del próspero pueblo echeverriano. Cumplió varias funciones: sedesempeñó como director del área de Cultura en la Municipalidad, como miembrode la Comisión Administradora del Hospital Municipal "San José”, como sociofundador de la Asociación cultural Sanmartiniana de Esteban Echeverría –quellegó a presidir– y del Club de Leones de Monte Grande, así como del ya extintoClub Social.

Una vez más, su afán por el periodismo lo haría volver alruedo y se convertiría en corresponsal zonal del diario La Nación y en eldirector de "Arquetipo”, la publicación de la Asociación Sanmartiniana.Mientras, Isolina, su hija, se abría camino como una reconocida docente einspectora de enseñanza primaria del distrito, quien también fue presidente dela entidad.

Entre tantas actividades, Carlos venía luchando con unalarga enfermedad que se iba acrecentando con el paso de los años y que, segúnreza una semblanza de la época, "supo llevar con la resignación y la enterezade los grandes espíritus”. Finalmente, el 28 de julio de 1968 su corazón dejóde latir tras 57 años de hacerlo con la inconfundible energía que solo lasverdaderas pasiones permiten hacerlo. Eldiscurso pronunciado en su sepelio destacaba "su afán de hacer el bien y dederramar a manos llenas la sabiduría que la vida le enseñó en su intensoandar”.

Años más tarde, las autoridades municipales honrarían sunombre: Carlos Siciliano se llama una delas calles del barrio Los Eucaliptos de la localidad de Luis Guillón,precisamente aquella que nace de manera perpendicular a la calle provincia deJujuy y que corre paralelamente a Juan de Garay e Hilario Ascasubi.