ESTEBAN ECHEVERRÍA

Nuestras calles: Carlos Siciliano, con la pluma y la palabra

Los deseos de formar e informar se conjugaron en él desde joven. Conoció el país y ya retirado se dedicó a fortalecer los lazos sociales y culturales de sus vecinos echeverrianos.
miércoles, 22 de junio de 2016 · 10:09

Carlos Siciliano Marinari nació en Lomas de Zamora el 22 de agosto de 1911. Docente de profesión y periodista de oficio, se desempeñó durante su juventud en diarios locales de su tierra natal hasta que partió hacia la Patagonia, no sin antes recibirse de maestro de grado. Radicado en Neuquén, comenzó a trabajar en colegios rurales así como lo haría años más tarde en Chubut y La Pampa.

El reconocimiento obtenido le valió el cargo de director de primaria. Cuando no se la pasaba en la sala de dirección, reflotaba su vieja pasión por el periodismo en publicaciones de la región. Y así fue como llegó a convertirse en el director del diario Esquel de Chubut. Años más tarde, fundaría la revista "Juvencia”, pero su pluma trascendería el siempre efímero papel de diario cuando publicó el libro sobre pueblos originarios "Camaruco sobre los araucanos”. Sin embargo, nunca dejó de lado la docencia, sino que siguió ejerciendo y se llegó a jubilar como inspector de escuelas primarias nacionales.

Al poco tiempo se instalaría en nuestro partido y, ya retirado del ambiente educativo, comenzaría a ser funcional al enriquecimiento social y cultural del próspero pueblo echeverriano. Cumplió varias funciones: se desempeñó como director del área de Cultura en la Municipalidad, como miembro de la Comisión Administradora del Hospital Municipal "San José”, como socio fundador de la Asociación cultural Sanmartiniana de Esteban Echeverría –que llegó a presidir– y del Club de Leones de Monte Grande, así como del ya extinto Club Social.

Una vez más, su afán por el periodismo lo haría volver al ruedo y se convertiría en corresponsal zonal del diario La Nación y en el director de "Arquetipo”, la publicación de la Asociación Sanmartiniana. Mientras, Isolina, su hija, se abría camino como una reconocida docente e inspectora de enseñanza primaria del distrito, quien también fue presidente de la entidad.

Entre tantas actividades, Carlos venía luchando con una larga enfermedad que se iba acrecentando con el paso de los años y que, según reza una semblanza de la época, "supo llevar con la resignación y la entereza de los grandes espíritus”. Finalmente, el 28 de julio de 1968 su corazón dejó de latir tras 57 años de hacerlo con la inconfundible energía que solo las verdaderas pasiones permiten hacerlo. El discurso pronunciado en su sepelio destacaba "su afán de hacer el bien y de derramar a manos llenas la sabiduría que la vida le enseñó en su intenso andar”.

Años más tarde, las autoridades municipales honrarían su nombre: Carlos Siciliano se llama una de las calles del barrio Los Eucaliptos de la localidad de Luis Guillón, precisamente aquella que nace de manera perpendicular a la calle provincia de Jujuy y que corre paralelamente a Juan de Garay e Hilario Ascasubi.

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