ESTEBAN ECHEVERRÍA

Las calles en que vivimos. Vicente Ramos, un ciudadano comprometido con Monte Grande

Fue un inmigrante español que terminó adinerado pero sólo por su esfuerzo. De canillita a empresario manejó teatros y otros emprendimientos. Protagonizó el nacimiento y crecimiento de nuestro Partido. Pero la vida... Viajó a España, empezó la Guerra Civil, jamás volvió.
viernes, 03 de junio de 2016 · 16:56

Don Vicente Ramos nació en Brión, feligresía de Santa María de los Ángeles, provincia de La Coruña, Santiago de Compostela, a once kilómetros de la ciudad de Galicia, España.

A los trece años de edad, llegó a nuestro país, radicándose en Buenos Aires. Se inició vendiendo diarios en la estación principal del Ferrocarril del Sud.

Cuatro años más, identificado con el barrio de Constitución, comenzó a desarrollar sus primeras experiencias. Tiempo después contrajo matrimonio con Paulina Ema Tettamanti, una joven argentina, hija de inmigrantes italianos.

Fue dueño de la conocida y afamada confitería "El Tren Mixto”, ubicada en la esquina de las calles Lima y Brasil.

Don Ramos alquilaba el edificio de su comercio, administrando los locales del mismo y viviendo con su esposa e hijos: Vicente, Alberto y Elena, en las habitaciones de la planta alta.

Hombre muy dedicado al trabajo y a sus obligaciones, dotado de gran responsabilidad e inteligencia para los negocios. Estas virtudes le permitieron ganar dinero facilitando encarar otros emprendimientos como el de convertirse en empresario de varios teatros porteños a principio del siglo XX, tal es el caso del "Cómico”, del "Comedia” e incluso del "Colón”, cuando este aun no había sido incorporado aún al patrimonio de la Ciudad.

Esta carrera de éxitos y triunfos comerciales y empresariales le permitió adquirir en 1903 cinco hectáreas en el pueblo de Monte Grande, en auge por su buena tierra, agua y clima, próximas con las vías del ferrocarril y desde la céntrica calle General Martín Rodríguez.

En esta valiosa fracción, hizo construir una residencia rodeada de un parque con árboles, con figuras de adorno, una fuente, una glorieta, un invernadero y un mirador desde donde se visualizaban en su amplitud, todos los horizontes.

La quinta fue bautizada por Don Vicente Ramos en honor a su esposa con el nombre de "Villa Paulina”. Cuando la familia Ramos se asentó en Monte Grande, comenzaron a relacionarse con gente progresista, siendo así como conocen a los líderes del fomentismo precursor que en 1896 habían construido una agrupación para peticionar y reclamar ante las autoridades de Lomas de Zamora, municipio del cual se dependía.

Don Vicente Ramos se anota e interviene en la "Comisión de Vecinos”, en la "Comisión Especial” y en la "Comisión Ejecutora”, que se constituyeron en esta histórica jornada.

Cuando fue necesario reunir fondos para hacer frente a las exigencias del artículo 4º de la ley fundacional 3.467, creadora del partido de Esteban Echeverría, pone sobre la mesa recaudadora la importante y valiosa suma de cinco mil pesos, mucho dinero por aquel entonces.

Así de positiva fue la existencia de este gallego de ley que vivió en el pueblo de Monte Grande y que bien supo abrirse camino en la América de la esperanza a partir de los trece años, una edad muy prematura para transitar los caminos de la vida y convertirse en hombre de bien. Su fórmula fue simple y sencilla: poner empeño, dedicación y trabajo, todo amasado con honestidad y amor suficiente, para alcanzar el más merecido de los éxitos.

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