Esteban Echeverría

"Después de sesenta y siete años seguimos firmes"

Hugo López, es dueño del local “Los Polvorines” ubicada en Alem 211. Historia de un negocio que a pesar de los años se mantiene intacto.

"Después de sesenta y siete años seguimos firmes"
El Diario Sur

Corría el año 1949, los hermanos López, Eduardo y Pedro, eranemprendedores y el espíritu de progreso crecía en ellos. Oriundos de La Pampadecidieron venir a Monte Grande e instalarse con un negocio de ramos generalesen Alem al 200.

Poco a poco se fueron asentando en la localidad, los vecinos ya losconocían y habían impuesto su nombre en el barrio. Con esfuerzo y sacrificiolograron abrir una sucursal, también en Alem, pero en este caso, al 300.  Ellos hicieron de esa calle empedrada, sulugar.

Si bien se dedicaban a la venta de ropa de hombre, mujer y niño,tampoco se privaban de comercializar productos de mercería, bazar y juguetería.El comercio prosperaba y la familia era reconocida en el lugar.

Pero no todo fue felicidad, en el año 1968 Pedro fallece y Hugo, suhijo, debe hacerse cargo del emprendimiento familiar, ya que su tío Eduardo,decide retirarse del negocio.

"Tenía diescisiete años cuando tuve que ponerme al frente. No fue unatarea fácil, si bien los ayudaba y tenía ciertos conocimientos, era muy joven yno comprendía del todo los manejos. Hacía muy pocos meses había terminado lasecundaria y me había anotado para estudiar contaduría, pero el destino quisootra cosa” relata Hugo, mientras a su lado, apoyando cada palabra, se encuentraSusana, su esposa.

Este hombre, a pesar de su corta edad, demostró ser responsable ymantener hasta el día de hoy, en lo más alto, este negocio que supieron armarcon tanto trabajo, su padre y su tío. "Me puse al hombro este local y de lasucursal que teníamos a pocos metros.En 1992 mudamos ese negocio a Alem 178.Duró unos años y después lo cerramos. Nos quedamos en esta única dirección, enla esquina con la calle Rojas”.

Según cuenta, no le fue difícil llevar las riendas del negocio. Losaños fueron pasando y acompañando su labor. Se casó con Susana Echeverri y tuvotres hijos: Patricio Hugo, Leandro Javier y Julián Gabriel. Este último, es elmás involucrado en el local, es el encargado de dar una mano cuando sus padresquieren tomarse vacaciones o descansar un poco. "Todos ellos, nos ayudan mucho,siempre están cuando los necesitamos” cuenta orgulloso Hugo.

En abril de este año, el local cumplió sesenta y siete años, según sudueño lo define, "Los Polvorines” pasó a ser una parte fundamental de susvidas, llena de anécdotas y momentos felices. Para los tristes, no hay lugar. "Nuncapensé en cerrar. Si bien la cuadra, el barrio, se llenó de locales nuevos nuncase me pasó por la cabeza no atender más. Nos mantenemos, la gente sigueviniendo porque tenemos artículos típicos y tradicionales que, tal vez, no seencuentra en otra parte”.

Es así. Las boinas, camisas, alpargatas y bombachas de campo decoranel lugar.  "Después de tantos años, porlos pasillos de este negocio pasaron varias generaciones. Gente que sigueapostando a nosotros y nos comentan que cuando eran chicos venían a comprar consus padres y abuelos. Esas historias para nosotros son muy valiosas”.

Después de más de seis décadas y de tantas anécdotas, "Los Polvorines”está más vigente que nunca.