Esteban Echeverría

"Después de sesenta y siete años seguimos firmes"

Hugo López, es dueño del local “Los Polvorines” ubicada en Alem 211. Historia de un negocio que a pesar de los años se mantiene intacto.
viernes, 29 de julio de 2016 · 10:04

Corría el año 1949, los hermanos López, Eduardo y Pedro, eran emprendedores y el espíritu de progreso crecía en ellos. Oriundos de La Pampa decidieron venir a Monte Grande e instalarse con un negocio de ramos generales en Alem al 200.

 

Poco a poco se fueron asentando en la localidad, los vecinos ya los conocían y habían impuesto su nombre en el barrio. Con esfuerzo y sacrificio lograron abrir una sucursal, también en Alem, pero en este caso, al 300.  Ellos hicieron de esa calle empedrada, su lugar.

 

Si bien se dedicaban a la venta de ropa de hombre, mujer y niño, tampoco se privaban de comercializar productos de mercería, bazar y juguetería. El comercio prosperaba y la familia era reconocida en el lugar.

Pero no todo fue felicidad, en el año 1968 Pedro fallece y Hugo, su hijo, debe hacerse cargo del emprendimiento familiar, ya que su tío Eduardo, decide retirarse del negocio.

 

"Tenía diescisiete años cuando tuve que ponerme al frente. No fue una tarea fácil, si bien los ayudaba y tenía ciertos conocimientos, era muy joven y no comprendía del todo los manejos. Hacía muy pocos meses había terminado la secundaria y me había anotado para estudiar contaduría, pero el destino quiso otra cosa” relata Hugo, mientras a su lado, apoyando cada palabra, se encuentra Susana, su esposa.

 

Este hombre, a pesar de su corta edad, demostró ser responsable y mantener hasta el día de hoy, en lo más alto, este negocio que supieron armar con tanto trabajo, su padre y su tío. "Me puse al hombro este local y de la sucursal que teníamos a pocos metros.En 1992 mudamos ese negocio a Alem 178. Duró unos años y después lo cerramos. Nos quedamos en esta única dirección, en la esquina con la calle Rojas”.

 

Según cuenta, no le fue difícil llevar las riendas del negocio. Los años fueron pasando y acompañando su labor. Se casó con Susana Echeverri y tuvo tres hijos: Patricio Hugo, Leandro Javier y Julián Gabriel. Este último, es el más involucrado en el local, es el encargado de dar una mano cuando sus padres quieren tomarse vacaciones o descansar un poco. "Todos ellos, nos ayudan mucho, siempre están cuando los necesitamos” cuenta orgulloso Hugo.

 

En abril de este año, el local cumplió sesenta y siete años, según su dueño lo define, "Los Polvorines” pasó a ser una parte fundamental de sus vidas, llena de anécdotas y momentos felices. Para los tristes, no hay lugar. "Nunca pensé en cerrar. Si bien la cuadra, el barrio, se llenó de locales nuevos nunca se me pasó por la cabeza no atender más. Nos mantenemos, la gente sigue viniendo porque tenemos artículos típicos y tradicionales que, tal vez, no se encuentra en otra parte”.

 

Es así. Las boinas, camisas, alpargatas y bombachas de campo decoran el lugar.  "Después de tantos años, por los pasillos de este negocio pasaron varias generaciones. Gente que sigue apostando a nosotros y nos comentan que cuando eran chicos venían a comprar con sus padres y abuelos. Esas historias para nosotros son muy valiosas”.

Después de más de seis décadas y de tantas anécdotas, "Los Polvorines” está más vigente que nunca.

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