ESTEBAN ECHEVERRÍA

San Martín, el héroe que se volvió ejemplo de los argentinos

El 17 de agosto se cumplen 166 años del fallecimiento de Don José de San Martín, artífice de la Independencia argentina y, junto a Simón Bolívar, Libertador de América.
martes, 16 de agosto de 2016 · 09:32

La grandeza de los que alcanzan la inmortalidad no se mide tanto por la magnitud de su figura ni la potencia de sus facultades cuanto por la acción que su memoria ejerce sobre la conciencia humana, haciéndola vibrar de generación en generación en nombre de una pasión, de una idea, de un resultado o de un sentimiento trascendental. La de San Martín pertenece a este número.

El 17 de agosto se conmemora un nuevo aniversario del fallecimiento de José de San Martín. El menor de cinco hermanos del matrimonio de don Juan de San Martín y Gregoria Matorras, había nacido en Yapeyú, actual territorio de la provincia de Corrientes, el 25 de febrero de 1778, aunque ya de niño se instaló en España, junto a su familia.

En 1789, José de San Martín se incorpora como cadete al Regimiento de Infantería de Murcia, en España. Dos años después participa por primera vez en un combate en el norte de África.

En el año 1808, Napoleón Bonaparte invade España y obliga a abdicar al rey Carlos IV. El pueblo español resiste la invasión francesa y San Martín participa activamente de la lucha.

En 1811, al tomar conocimiento de los sucesos revolucionarios que acontecían en nuestras tierras, decidió renunciar inmediatamente al ejército español y reembarcarse hacia Buenos Aires donde, dos años más tarde, triunfó en la batalla de San Lorenzo.

Hacia 1816, luego de ser nombrado gobernador de Cuyo, su influencia es trascendental para la Declaración de la Independencia en Tucumán. Es nombrado General en Jefe del Ejército de los Andes y en Cuyo organizó el ejército Libertador que atravesó los Andes en enero de 1817.

Además de liberar a nuestro país, venció a los realistas en Chile y Perú, permitiendo que ambos países también alcanzaran su independencia. Considerado en nuestro país como el "padre de la patria”, falleció el 17 de agosto de 1850 en Boulogne Sur Mer, Francia.

Pocas veces la intervención de un hombre fue más decisiva que la suya en los destinos de un pueblo. San Martín fue claramente un hombre central de nuestra historia, no sólo por sus proezas militares, sino también por su dedicación e ideales humanísticos.

Fiel a la máxima que regló su vida: "Fue lo que debía ser” y antes que ser lo que no debía, prefirió "no ser nada”. Por eso vivirá en la inmortalidad.

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