Año 2001, la Argentina estaba atravesando una de las crisis económicasy sociales más fuerte que su historia recuerde. La inflación, el desempleo y lapobreza eran fantasmas que acechaban al país.
La perdida de liquidez, casi extrema en casi todos los estratos, provocóque la clase media sufriera una seria reducción del poder adquisitivo y salga alas calles a reclamar.
En este contexto, aparecen en escena, los llamados "club de trueque, organizaciónde carácter civil que tenía como objetivo principal el intercambio solidario.
Los mismos habían surgido a mediados de los 90, de mano de la altadesocupación, y como una opción que encontró mucha gente de resolver la faltade ingresos. El primer club nació en Buenos Aires, el 1° de mayo de 1995, apartir de la iniciativa de veinte vecinos. Rápidamente la idea se multiplicó, yun año después ya existían más de quince clubes. A partir de allí, el truequese instaló como una manera de esquivar la crisis, incluyendo la
emisión de"créditos para facilitar los intercambios.
Al mismo tiempo, nacen los denominados "prosumidores quienes a cambiode adquirir alimentos o vestimenta, ofrecían variados servicios: albañiles,técnicos mecánicos, electricistas, informáticos, entre otros oficios. En pocotiempo, la red comenzó a cosechar prestigio y se sumaron a ella profesionalescomo médicos, psicólogos y odontólogos.
Se estima que a principios del2002 operaban aproximadamente cinco mil clubes en todo el país, cuyos miembrosen algunos casos superaron los cuatro mil. En total más de seis millones depersonas participaron en el trueque sin incluir su grupo familiar. Más de quela quinta parte de la población, pudo satisfacer una parte de sus necesidades através de este sistema.
Desde ese momento de eclosión, comenzó a registrarse un declivecontinuado y prácticamente desaparecer. Esto se sumó a la crisis interna relacionadacon la desviación de conductas de sus propios actores: los abusos, lasfalsificaciones en los créditos, la falta de institucionalización; y otrostantos motivos.
Lentamente el país comenzó a dejar las dificultades de lado y relegareste sistema que supo proponer una alternativa para evitar un desborde social.En el 2011 quedaban solamente cuarenta puntos de canje con menos de mil sociosdemostrando la perdida de intensidad que habían cobrado estos lugares.
Casi quince años después, el escenario se vuelve similar. Los ajustesy la inflación provocaron que en distintas localidades de Buenos Aires vuelvaneste tipo de ferias que intentar paliar los aumentos de precios y"fomentar la solidaridad".
Esteban Echeverría, no es la excepción. El club Santa Isabel se encuentraen Olavarría y El Ceibo, al sur del centro d Monte Grande. Allí varias madresdecidieron organizarse y recurrir a este sistema con el fin de recaudar fondospara la categoría que se retira del fútbol infantil. Olga Mansilla es una deellas y cuenta "Quienes quieran colocar un stand pagan diez pesos y puedenllevar comida, ropa, zapatos y artesanías. La gente puede comprar ointercambiar lo que quiera.
Los encuentros se realizan los miércoles después del mediodía y durahasta las cinco de la tarde. "Arrancamosen julio, hace más de un mes. El primer día vinieron solo diez personas,después se comenzó a difundir y hoy hay más de sesenta puestos. Lo que queremoses lograr juntar dinero suficiente como para hacerle un lindo regalo a los chicosy que se vayan con un recuerdo grato del club.
Si bien se inició con un claro objetivo, desde el club piensanextenderlo porque notaron la repercusión y la gran respuesta por parte de losvecinos. "Todo lo que se expone está en buen estado, casi impecables. Hay cosasnuevas y otras seminuevas. No detenemos mucho en este punto porque queremos daruna buena impresión.
El fenómeno del trueque ya no reviste la importancia de años atrás,supo constituir la estrategia de contención más efectiva para evitar el desborde social. Loque no debe perderse de vista es que su vuelta puede transformarse en una señalde alerta.






