Esteban Echeverría

Las reposeras inflables son el furor de este verano

Para quienes se cansaron de cargar la reposera hasta la terraza o por la playa llegaron las que son inflables y se pueden guardar en el bolso de la dama o en las mochilas de los chicos.

Las reposeras inflables son el furor de este verano
El Diario Sur

De una mochila sale una especie de bolsa de tela que mide dos metros de largo y ostenta algún color brillante. Según la pericia de quien la haga ondear, la bolsa se llena más o menos rápido del viento. Se enrolla la punta por la que entró el aire y se cierra esa boca con dos broches y eso es todo para tener una reposera inflable.


Este verano, en la costa de Pinamar, empieza a asomarse una nueva raza de la misma especie. "Son lo más: lo mejor que tienen es que son facilísimas de transportar, pero además son comodísimas”, dice Jorge Chrestia, de Rosario. En su carpa del balneario Marbella hay tres reposeras infladas: la pequeña mochila en la que cada bolsa llega desinflada a la playa pesa 1,3 kilos. Sus primos, sobrinos y él mismo se las disputan para tirarse a leer o a tomar sol.


"Vimos que esto hacía furor en Europa y decidimos fabricarlas acá; se hacen con un nylon, que es lo que se infla, y eso se forra con una tela que se llama ripstop y que se usa también para el equipamiento del kitesurf”, explica Sergio Medina desde Villa Gesell. Empezó a fabricar estas reposeras en julio y las vende a 850 pesos al por mayor. En casas de camping, pesca o surf, el precio de venta al público oscila entre los 1.300 y los 1.800 pesos.