Esteban Echeverria

Juan y Rosa, los pioneros del Barrio Lauda

Les bastaron solo cinco meses para saber que querían pasar el resto de su vida juntos. Hoy llevan más de cincuenta años de casados y son referentes en el lugar donde construyeron su historia.

Juan y Rosa, los pioneros del Barrio Lauda
El Diario Sur

Rosa Guerrero y Juan José Miranda viven sobre la calle Las Talitas, en esa casa construyeron su amor, formaron su familia, vivieron sus momentos más dichosos y los más tristes también. Vieron nacer y crecer a sus nietos y hoy pasan sus días entre mates, risas e historias.

Se conocieron siendo muy jóvenes y en tan solo siete meses se dieron cuenta que eran el uno para el otro. "Él me dijo que quería pasar el resto de sus días conmigo, que era un amor para toda la vida", contó Rosa mientras se sonrojaba de aquel recuerdo. Inmediatamente José la interrumpió para hacer su aporte a la anécdota: "Cumplí con mi palabra y no me arrepiento para nada".

Se miran con amor, cómplices y felices de tenerse uno al otro. A pesar de todas las dificultades que tuvieron que pasar, ellos siempre se mantuvieron firmes superando los obstáculos que la vida les ponía en el camino.

Ella siempre vivió en el barrio Lauda y cuando se enamoraron decidieron mudarse unas cuadras más hacia el centro de esa zona para construir su casa. "Nos sacrificamos mucho para poder tener nuestro hogar. No fueron tiempos fáciles", recuerdan. Después de casarse, acordaron dos años hasta tener hijos, de esa forma, podrían organizarse y construir su casa tal como ellos soñaban.

"Yo me levantaba a las cuatro de la mañana y me iba a trabajar lejísimos en la fábrica de Peugeot. Rosa también hacia algo similar solo que viajaba hasta La Plata.  Nos emociona recordar esas épocas porque dimos nuestro máximo esfuerzo. Antes este lugar era todo campo, no había cómo transportarse y todo se complejizaba mucho más".

Con esfuerzo, dedicación y con el firme objetivo de ver crecer a la familia, Rosa y Juan decidieron agrandar la familia y tuvieron a su primer hijo Julio. Luego siguió Valeria y hasta criaron con mucho amor a otra niña llamada Raquel. "Es nuestra hija del corazón, pero no hacemos diferencias, es una más entre nosotros".

Son pioneros en el barrio y vieron como el pueblo poco a poco se fue levantando. Tal es así, que todo en la zona los conocen y respetan. Los vecinos fueron testigos de cómo se fue constituyendo esa familia, de sus logros, avances y hasta de la tragedia que les tocó pasar.

"Hace catorce años atrás vivimos uno de los momentos más duros que alguien puede atravesar", confiesa Rosa con los ojos llenos de lágrimas. Por aquellos años, Julio había logrado abrir una carnicería sobre la calle Prayones y J.J Urquiza, en el barrio Lauda. Allí trabajaba junto a Ramón González, su cuñado. El día 29 de noviembre, dos jóvenes armados ingresaron al local e intentaron robar el lugar. En el mismo se encontraban los dueños, Juan José y dos clientes, uno de ellos tenía tan sólo cinco años. Al ver la resistencia que opusieron, los delincuentes no dudaron un segundo y dispararon a matar. Julio y su cuñado terminaron muertos mientras que Juan recibió un disparo en el cuello pero fue salvado en el Hospital Santamarina.

"Yo estaba en Baradero, en el cumpleaños de mi suegro. Mi marido decidió volver antes e ir a visitar a mi hijo al local. Fue un desastre lo que pasó. Cuando me avisaron, sólo me dijeron que estaba herido, no me quisieron contar todo lo que había ocurrido", recuerda Rosa con dolor y confiesa "Yo todavía no lo superé pero creo que nuestros nietos fueron los que nos ayudaron a salir adelante".

La familia quedó destrozada y los días se volvieron difíciles. Juan comenzó con las complicaciones de salud y el estrés le provocó un cáncer, que con el apoyo de sus seres queridos, logró superar. El paso del tiempo hizo que parte de esa gran herida pudiera comenzar a sanar. "Salir de casa, buscar ayuda, eso nos permitió seguir adelante. Un día, le conté todo lo que había atravesado a una amiga y me anotó en los cursos de la Escuela de Artes y Oficios y ahí encontré un escape" cuenta Rosa quien realiza actividades como natación, yoga y hasta el curso de Memoria que se dicta en el Galpón de la Estación. "En este último, hacemos actividades para poder combatir el Alzheimer".

Juan también tomó el mismo rumbo. Un día se enteró que estaban dictando clases de fileteado porteño y poco a poco comenzó a explotar su parte más creativa. "Siempre me gustó dibujar y no así pintar, solo que nunca me animé a profesionalizarme. Hasta que un día tomé la iniciativa y me anoté" expresa orgulloso Juan y su esposa agrega "Hace cosas tan hermosas. Me gusta verlo así".

En el barrio se hicieron las cloacas y también se asfaltaron las principales arterias de la zona, acontecimiento que emociona a esta pareja. "Estamos muy contentos, disfrutamos de ver crecer al barrio. Muchos vecinos no pudieron presenciar este avance, por eso siempre le agradecemos al intendente Fernando Gray y Magui, porque nos escucharon y nos ayudaron a avanzar".

Rosa y Juan son el fiel reflejo de dos vecinos que aman a su barrio y que se enorgullecen de verlo avanzar. En cada hecho de su vida, hay un denominador común que los hace avanzar y es el amor".