Nuevos informes señalan que el consumo de drogas por parte de los adolescentes casi se triplicó entre la encuesta nacional realizada en 2010 y el registro actualizado por primera vez en junio del corriente año. Los datos que la Secretaría de Políticas Integrales sobre Drogas de la Nación Argentina (Sedronar) había tomado en 2010 señalaban que el 3% de los adolescentes de entre 12 y 17 años había consumido marihuana alguna vez. Siete años después, el mismo organismo registró un ascenso que alcanza al 8,4% de los menores. También aumentó el consumo de cocaína dentro de esa misma franja en relación con los datos de 2010: del 0,4% al 1,2%.
El Centro de Rehabilitación Virtudes trabaja desde hace cinco años en Esteban Echeverría y son innumerables los casos que han abordado en este tiempo. Ubicado en la calle Pedro Dreyer, la institución se vuelve un lugar de contención para aquellas personas que padecen de una adicción.
"Este espacio les brinda ayuda a aquellas personas que tienen problemas con las adicciones. La idea es considerarla como una enfermedad y brindarles el tratamiento correspondiente. El común denominador de todos los pacientes que pasaron por acá, es el hecho de querer tapar ciertas cuestiones de su vida como el maltrato, la violencia y el abuso. El objetivo es poder proporcionarles herramientas para que puedan enfrentarse a esta realidad", aseguraron Lucas y Gustavo, los responsables de este Centro.
"Contamos con psiquiatras y psicólogos debido a que somos una comunidad "categoría B", o sea que si hay algún otro trastorno también se lo trata. Además no solo se trabaja con los pacientes sino que además colaboramos con las familias. Creemos que esto es fundamental ya que es una parte muy importante de estas personas y el abordaje tiene que ser total", explicaron y agregaron que, si un chico sale de la institución y no sabe enfrentar a su familia y a las situaciones con las que siempre convivió, es muy probable que vuelva a caer en la adicción.
En cuanto a la metodología de trabajo, en Virtudes se aplica la técnica de Minnesota, que cuenta de doce pasos para no recaer como, por ejemplo, reconocer el problema y afrontarlo. Además se los acompaña con terapias individuales para darles un mayor sustento.
Por otra parte, aquellas personas que salen de la institución siendo dados de alta, son completamente distintas si se los compara a su ingreso: "Se reencuentran con la palabra, se sienten acompañados e identificados. Eso para nosotros es un gran avance y nos reconforta", expresaron desde la institución.
"Consideramos que si hay una persona que está pasando por esta situación o ve que un familiar está atravesando por estas circunstancias, es clave hacerle saber que no se debe intenta hacer una rehabilitación por sus propios medios. Necesitan de apoyo y es necesario no minimizar el problema porque si no la recuperación se vuelve imposible".






