Florencia D'Amore, profesora de biología de la institución, contó que la idea de este año es que los trabajos "puedan tener un impacto social y hacer una mejora en la calidad de vida de la gente".
Los proyectos se realizan durante todo el año, donde los chicos ponen todo su empeño. Estas se hacen dentro de distintas áreas, como biología, informática, física, medioambiente entre otras, de acuerdo a la elección de los chicos.
Uno de los grupos creó un gas orgánico, usando como materia prima desechos orgánicos como materia fecal de caballo. "Esto ayuda al medio ambiente, al efecto invernadero. Vos podes tener esto en tu casa, y es mucho más económico", explicó una de las alumnas.
Otro alumnos decidieron realizar un eco-cargador. Este dispositivo funciona como un cargador portátil, pero que no depende de la electricidad sino que lo hace de la energía solar. "Nos basamos más en física e informática, pero teníamos poco conocimiento y fue todo un desafío", contaron.
Por otro lado, un grupo de alumnas creó "Cuca-out". Su proyecto se basó en crear un repelente natural que pueda erradicar la utilización de los insecticidas químicos. "Nos dimos cuentas de las cosas negativas que tienen los insecticidas con la salud y el medioambiente", explicó una de ellas.
Otros proyectos que se presentaron fueron un pulsómetro de emergencia portátil experimental, humedarias, y "solubplast".
"Los chicos tenían muchas inquietudes, y tuvieron que recurrir no sólo a los profesores sino a otras personas que colaboraron con ellos ya que tenían conocimientos básicos", explicó D'Amore.










