Esteban Echeverría

Mary, la abuela echeverriana de 97 años que practica natación

Desde hace veinte años el agua es su pasión. Fue premiada y reconocida por su esmero en distintas competencias y reconoce que no le gusta quedarse quieta. "A veces me olvido de mi edad, no me puedo quedar quieta".

Mary, la abuela echeverriana de 97 años que practica natación
El Diario Sur

María Elisa Pintos tiene 97 años pero no aparenta su edad. Desenvuelta, risueña y vital, así se muestra. Es querida por su profesor y admirada por sus compañeros. Tiene un empuje que es digno de destacar.

"Empecé con la natación hace veinte años. A mi pareja le habían dicho que tenía que tomar clases por sus problemas de salud y el médico me dijo que lo acompañara para que no se sintiera acomplejado.Al principio no me gustó mucho la idea pero accedí" recuerda y agrega "Inicialmente tuvimos un profesor que no nos dejaba nadar porque eramos personas mayor y eso no estaba dando resultados. Entonces, seguimos buscando hasta que dimos con Andrés Ghibaudi y el nos cambió la vida".

Andrés no es más ni menos que uno de los docentes que le enseñó a nadar a más de tres generaciones echeverrianas. "En él encontramos a un profesor muy exigente que nos dio las herramientas necesarias para dejar los miedos fuera de pileta. Además es muy atento, me pasa a buscar todos los martes y jueves para venir a nadar".

Mary, como todas la conocen, es un ejemplo para los otros alumnos. "Yo siempre les aconsejo que no tienen que quedarse en sus casas y que estar de buen humor es clave. Todo se hace más difícil si no se encara con una sonrisa".

Ya participó de numerosas competiciones y fue reconocida, incluso, con medallas y trofeos. "La última vez estuve en el Parque de Lomas y la gente coreaba mi nombre. Eso me llenó de emoción porque vieron el empeño que pongo".

Como último, Mary reconoce que es inquieta y que cuando está a punto de flaquear, piensa en positivo y continúa con sus tareas. "A veces no me quiero levantar pero me pongo firme y salgo a la calle. A veces mi hijo me tiene que recordar que tengo 97 años porque yo no lo tengo en cuenta. Siempre me siento bien".