Química Mebomar

Homenaje a víctimas de la dictadura en El Jagüel

Verónica Torres, hija y hermana, de los trabajadores desaparecidos recuerda el horror vivido con tan solo cuatro años: “Mi papá sabía y nunca se quiso ir”.

Homenaje a víctimas de la dictadura en El Jagüel
El Diario Sur

Verónica Torres tenía tan sólo cuatro años cuando el 7 de diciembre de 1976, las fuerzas militares que por entonces estaban al mando del país irrumpieron en su casa y se llevaron detenido a su papá, Dardo César Torres, quien era obrero en la química Mebomar de El Jagüel. 

41 años después de aquella noche, realizó junto a sus familiares y allegados un homenaje en la estación de dicha localidad, donde se colocaron cuatro baldosas y se proyectó un documental para recordar a los cinco trabajadores de la química que fueron desaparecidos. 

“Estábamos todos durmiendo, mi papá, mi mamá, mi hermano de tres meses y yo. Los oficiales rompieron la puerta, invadieron la casa, revolvieron todo y se lo llevaron. Le dijeron a mi mamá que en una hora lo traían, pero no volvió más”, contó Verónica. 

Dardo fue secuestrado junto con sus hermanos Armando Ruperto Torres y Edgardo Buenaventura Torres, y sus compañeros Raúl Eduardo Manrique y Oscar Augusto Sarraille, quienes formaban parte de la comisión interna de Mebomar y consiguieron varios beneficios para los empleados. 

Sin embargo, con el comienzo de la dictadura la química sufrió cambios y el clima se enrareció, al punto que había camiones militares permanentemente en la planta y entraron obreros infiltrados para delatar a los mismos trabajadores. 

“Los compañeros le dijeron a mi papá que se vaya por que estaba jodida la cosa, y él les dijo: ¿A dónde me voy a ir? No tengo plata, tengo hijos y a mis compañeros no los dejo”. Después, lo obligaron por la fuerza a dejarnos a todos. 

Tras el secuestro de su papá, la situación de la familia de Verónica se complicó, debido a que no tenían ningún ingreso. “Mi mamá no trabajaba porque mi papá le pidió que se quede cuidándonos, y de la fábrica no recibió nada”, sentenció. 

A pesar del dolor y el esfuerzo que hicieron por salir adelante, la familia nunca abandonó la lucha por encontrarlo. Y lo lograron en el 2009, luego de 35 años, cuando el Equipo Forense reconoció los tres cadáveres de los hermanos Torres. 

“Habíamos mandado las muestras de sangre y todo para hacer los ADN. Un día nos pidieron muestras de sangre materna, y algo me decía que los habían encontrado. Al tiempo, llamó el forense y nos confirmó que habían dado positivo, y nos contó que pidió la sangre materna para separar los restos y darnos a cada hijo su papá”, expresó. 

Cuando fue a retirar el cuerpo, Verónica sintió una sensación rara, ya que “fue muy fuerte ver los restos. Sabíamos que era difícil que estén con vida pero uno tiene la ilusión. Finalmente nos lo devolvieron, aunque no como queríamos: de mi papá sólo me dieron 11 huesos”.