"Todos sabíamos que esto podía pasar, incluso mi mamá. Ella no quería admitirlo y todos le preguntábamos si quería hacer la denuncia pero se negaba. El papá de mis hermanas, Guillermo Muzzo, tenía una perimetral en contra de Perrone que también incluía a las nenas y le ofreció a mi mamá incluirla en esa medida pero ella lo rechazó"
Creía que no le iba a hacer nada y nos pedía que nos quedásemos tranquilos pero no podíamos, todo el tiempo estábamos pendientes de si le había pasado algo, si había llegado bien a casa, era un sobresalto constante. Le mandábamos mensajes continuamente con mi abuelo, la comunicación era muy fluida. Si bien me negaba a creer que esto pudiera concretarse, el miedo siempre estuvo y de alguna manera nos veíamos venir este desenlace.
Sofía asegura que su madre estaba paranoica porque Perrone la había golpeado en distintas oportunidades. Además, reveló que cuando su madre empezó a salir con él y ella se enteró que el sujeto estuvo preso decidió irse de la casa. "Venía con un moretón enorme y me decía que la había mordido el perro o que se había caído del subte. Tenía una cicatriz enorme en la frente y se cortó el flequillo para que no se le viera, escondía todo, aseguró Sofía, y añadió: "Mi mamá decía que era bueno, que no le iba a hacer nada, pero abrías un cajón y tenía un martillo, abajo de la cama tenía un palo. Estaba paranoica. Tomaba pastillas para dormir y él lo sabía, por eso hizo lo que hizo a la hora que lo hizo. Si ella hubiera estado despierta se habría defendido.
Ese sábado, Diego Perrone, de 42 años, ingresó a la casa de la víctima ubicada en Monte Grande, y le realizó un corte en el cuello seguido de 43 puñaladas. El cuerpo ensangrentado fue hallado por sus hijas de 5 y 11 años cuando regresaron junto a su padre Muzzo, quien las traía a la casa luego de haber pasado unos días con las niñas.
Después del crimen, Perrone se cambió la ropa ensangrentada y se fue a lo de sus padres en Ramos Mejía. Horas después fue detenido aunque se negó a declarar.
"Contamos con el apoyo de los amigos de mi mamá, de mis familiares, de mis compañeras. Todos nos apoyan. Hasta el 20 de febrero hay tiempo para la prisión preventiva y después son diez meses para el juicio oral donde le van a dictar la sentencia. Queremos que esto avance lo más rápido posible.
Sofía cuenta que la vida es muy complicada sin su madre y que la extraña todos los días. "Intento volver a mi rutina, tratar de sacar de este dolor a mis hermanas y abuelo. Buscamos hacer cosas que nos distraigan pero es muy difícil. De lo que pasó me lo enteré por teléfono, me aviso el papá de mis hermanas. No lo podía creer, pensé que solo la había lastimado, jamás me imaginé que esta tragedia pudiera ser posible. Mi cabeza quedó detenida en ese momento, no me lo puedo borrar de la mente.






