Esteban Echeverría

Delia Ojeda de González, una mujer que sabe vivir y dar

Delia tiene 94 años y goza de un espíritu altruista que la motiva a pensar siempre en los demás. Un ejemplo de alegría y pasión por la vida digno de imitar.

Delia Ojeda de González, una mujer que sabe vivir y dar
El Diario Sur

Delia nació en Las Flores, provincia de Buenos Aires, y hacesetenta y cinco años llegó a Monte Grande luego de haber cumplido losdieciocho. Sola, pero con su corazón lleno de ilusiones, alquiló un cuarto en unacasa que pertenecía a la familia Fernández en Las Heras y Boulevard Buenos Aires.

Empezó a estudiar corte y confección, -oficio en el que serecibió de profesora con diploma de honor-, y posteriormente comenzó a trabajaren la fábrica Amat. Fue en ese lugar en el cual conoció al que iba a ser elhombre de su vida y su compañero a la hora de conformar su familia.

Con el tiempo, llegaría su única hija y, su mayor alegría yorgullo. Sin embargo, Delia no sólo se dedicó a su familia amorosamente, sino que,además, dentro de ese diminuto cuerpo, latía un inmenso corazón y un espírituinquieto que la motivaba todo el tiempo a hacer cosas por los demás. Tal esasí, que formó parte de la Cooperadora y del Club de Madres de la Escuela N° 14para ayudar a los chicos que menos tenían.

En el barrio su solidaridad no tuvolímites. Convirtió a su Renault 4L familiar, con ella al volante, enambulancia, remis y flete si es que algún vecino así lo necesitaba. "Soy unapersona muy abierta y muy dada. Siempre me sentí muy respetada y querida en elbarrio. Me gusta o quedarme, fuireelecta presidente por segunda vez en el Centro de Jubilados. Todavíatengo para rato, una compañera me dijo en una oportunidad que tenía sietevidas, así que me quedan como cuatro más”, afirma Delia. 

Bajo el lema "hay que hacer el bien sin mirar a quien”,Delia se involucró en cuanta acción benéfica necesaria paraayudar a alguien. Así fue a lo largo de su vida y lo que es más admirable, esque esa energía altruista sigue siendo motivo de aprecio por quienes formanparte de su entorno.

Aún con sus vitales 94 años, sigue trabajando al frente delCentro de Jubilados y Pensionados de Esteban Echeverría, entidad ue preside,para que los adultos mayores sean contenidos desde la alegría y elesparcimiento. "Me gusta salir, viajar, la música de Jorge Rojas y FacundoSaravia. La vida es para vivirla hay que salir y divertirse, tratar con gente,yo voy solo hasta el Hospital Italiano sola”, cuenta sobre sus preferencias.

Esta ama de casa llena de vida, amor, buen humor y muchafuerza, supo enfrentar todas las adversidades de la vida y seguir brindándoseen pos del bien común. Hoy es inmensamente rica en afectos, todos los quetienen la oportunidad de frecuentarla coinciden en que Delia es un ejemplo devida digno de imitar. "Mi felicidad son las reuniones, tanto como con mifamilia como en el Centro de Jubilados. Estoy orgullosa de vivir en Monte Grande”.

Hace quince días superó un ACV que afortunadamente sóloafectó la parte motriz. Durante los tres días que duró su internación, Delia volvióa demostrar su fortaleza no solo en elbuen ánimo que la caracteriza sino en que además se puso de pie y expresó susdeseos de caminar. Un ejemplo que transmite pasión por la vida a cada minuto ycon cada nueva vivencia que le ofrece el día a día.