Osvaldo siempre tuvo el sueño de ser veterinario y trabajó duro para cumplir su sueño. Oriundo de Quilmes, realizó toda la carrera en la Universidad ubicada en La Plata. El viaje y el sacrificio que debía realizar no se volvieron un impedimento para llevar a cabo su objetivo.
El tiempo pasó y una vez con el título en mano, en el año 1988, decidió abrir su propio local. Se trasladó hacia Guillón y comenzó con el emprendimiento sobre la avenida San Martín donde estuvo aproximadamente unos tres años.
Al tiempo se mudó y se fue hacia la calle Almafuerte donde estuvo aproximadamente otros tres años y finalmente se trasladó hacia el centro de la localidad, donde aún permanece con gran éxito.
Romano tiene esposa e hijos quienes lo apoyan y acompañan en esta tarea. Según él mismo afirma, la clave del éxito es ser respetuoso y consciente del trabajo que se está efectuando. "Los vecinos me dan una gran responsabilidad al atender a sus mascotas, yo tengo que dar lo mejor de mí entonces afirma.
El boca en boca se ha vuelto su mayor herramienta y las buenas referencias que dan los propios habitantes de Guillón ayudaron a que este local se mantenga a pesar del paso del tiempo. "¡Anda a lo de Gerardo, ahí te van a ayudar! se dicen los vecinos cuando se enteran que las mascotas de los otros tienen alguna dificultad.
La reputación y el prestigio del negocio no crecieron de casualidad sino por el cariño y efecto con que Osvaldo cuida a los perros y gatos de los guillonenses.






